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Capitulo 8

 

Viernes por la noche. Gail se ha ido el fin de semana. Los cuartos del personal se sienten vacíos sin ella. Mierda, ya echo de menos su risa. Vago por el circuito cerrado de televisión en la sala, me devuelvo a mi oficina, y espero la llegada de la señorita Leila Williams.

 

Tengo curiosidad de cómo funciona todo esto, el conjunto completo de sumisa. ¿Es sólo en la sala de juegos o esto es como 24/7 por toda la casa? Justo antes de las 8:00 pm, la alerta del garaje me dice que alguien ha entrado con el código de entrada de Grey. Me desplazo a las cámaras y veo el Audi azul que me las arreglé para ser entregado a la señorita Leila en el parque de la bahía 5. Se ve nerviosa cuando ella sale del coche. ¡Vete a la mierda! ¿Quién no lo estaría?

 

Sabía de chicos en el servicio que eran fanáticos perseguidores de culos, pero no me puedo ver pagando por eso nunca. Quiero decir, tienes que probarlo para saber que no te gusta, ¿no? Pero, francamente ¿pagar para sacarle la mierda a alguien?, parece un poco desesperado.

 

Hago mi camino para encontrarme con la señorita Leila y me detengo en la oficina de Grey. El está mirando las hojas de cálculo de nuevo, pero me doy cuenta por la tensión en sus hombros que él es plenamente conciente del tiempo y lo que voy a decirle.

 

_ Señor la señorita Williams llegó, está subiendo en el ascensor.

_ Muéstrale el salón, Taylor. Yo no te necesito otra vez esta noche. Mierda espero que no.

 

_ Señor.

 

Cuando las puertas se abren, ella sale en busca ansiosamente a su alrededor.

 

_ Señorita Williams.

 

_ Oh, hola de nuevo. Taylor, ¿es como te llamas no? Ella sonríe, pero se ve un poco preocupada.

 

_ Sí, señora. Sígame por favor. El señor Grey me pidió que esperara en el salón.

 

_ ¡Guau! Este lugar es increíble.

 

Contempla el arte en las paredes y parece abrumada. Me siento un poco apenado por ella. Pero ella hizo su elección por así decirlo.

 

_ Oh, ¿él toca el piano?

 

No quiero hablar del jefe, así que le apunte hacia el blanco sofá de cuero y le dije que se ponga cómoda. Dentro de poco te van a sacar toda la mierda de tu precioso trasero. ¿Será eso posible? Me siento tan jodidamente incómodo Sólo quiero salir de allí.

 

La dejo, abandonada en la enorme sala y vuelvo a mi oficina. Así que tranquilízate Taylor. No es como la primera vez que fue a ver a las putas.

 

No, no lo es. No me importa su maldito dinero. Eso no es lo que me da escalofríos. Es saber o, más bien, supongo, ¿qué pasa con él, por que usa cadenas, látigos, bastones, cinturones?

 

A pesar de mi cansancio, no duermo bien. A las dos de la mañana oigo un portazo que viene de la sala de juegos y poco después de eso, el jefe inicia su piano. La música fluye alrededor del apartamento amplio, sin alma, algo desconocido en un tono menor. No es música alegre, el jefe rara vez  toca música alegre. Es preocupante y sueño intranquilo por unas horas más.

 

Cuando me despierto, justo antes de que suene mi alarma, no hay incertidumbre. Yo sé exactamente donde estoy. La cama se siente muy vacía. No es que me he dormido en ella las últimas dos noches, pero siento que me falta Gail aún más. No es una buena idea para sentirse así. Después de que mi ex me dijo que no sería un hombre vulnerable de nuevo. Cristo, este lugar me vuelve loco, no puedo pensar con claridad.

 

Llego al vestíbulo al mismo tiempo que Grey. Sé que no puede haber dormido más de tres o cuatro horas, pero él no lo demuestra, excepto tal vez un poco alrededor de los ojos. Se hubiera hecho un buen Marine si no estuviera tan loco.

 

Cuando volvemos de nuestro recorrido diario, la nueva mujer está en la cocina principal. No puedo dejar de notar que ella está caminando un poco tiesa. Tengo que tragar la bilis que se me eleva, pero cuando ve que el jefe llega pone una enorme sonrisa de mierda, radiante. Yo sé que él la vio, pero él simplemente dice:

 

_ Voy a tomar el desayuno en 10 minutos.

 

Parece que sus emociones prenden y apagan como un interruptor.

 

Las náuseas me vuelven y yo sólo quiero salir de esa maldita habitación.

 

Grey me da el resto del día libre y le mando un texto a la ex para tratar de arreglar algo de tiempo con Sophie.  Pero al parecer, la princesa tiene una cita para jugar con uno de sus nuevos amigos de pre-escolar y los padres no pueden ir. La próxima vez, me dice, ¡bruja!, como si ella no sabe que es imposible por mi trabajo. No es que a ella le importe, pero  si yo no hubiera exigido mis derechos cuando nos separamos, yo no tendría ningún tipo de relación con mi hija.

 

Cuando hice mi primera gira en Afganistán los tipos de mis unidades les llegaban las cartas con el encabezamiento de “querido” era realmente increíble ver lo emocionados que se ponían. ¿Y saben qué me escribió la bruja a mí? Las cosas tal vez podrían haber funcionado si hubiéramos pasado más tiempo juntos, si hubieras estado aquí. ¿Qué diablos pensaba ella que estaba haciendo? Quedarme sentado en el barro de mierda con una congelación de un invierno afgano ¿sólo por el puro placer de hacerlo?

 

El punto es que hay que luchar por lo que se quiere, pero tienes que tener armas y tienes que tener la oportunidad. No sé lo que el jefe quiere pelear porque tiene todo el confort físico, dinero, puede comprar lo que se le dé la gana, él es rico y exitoso y él actúa como si él no tiene corazón como si su alma ha sido extirpada quirúrgicamente. Pero entonces pienso en las pesadillas terribles, que nos despertaban a todos nosotros en situaciones regulares, y a él también. Y sé que es el miedo  el fondo de todo.  El dinero no puede ahuyentar el terror.

 

¡Qué manera tan jodida de vivir!

 

Y para los próximos tres años y medio yo no tenía ninguna razón para cambiar de opinión, hasta que un día, a principios de mayo…

 

El jefe había estado de un humor de perros durante semanas.

 

_ Él tiene que echar un polvo, le digo a Gail.

 

_ ¡Jason!

 

Gail se hace la sorprendida.

 

_ Es verdad. Sus últimas sumisas no duraron más allá del tiempo de castigo.

 

_ Pensé que Susana era muy dulce.

 

Pongo los ojos en blanco a  Gail, pero no puedo evitar sonreír. ¿Crees que era tan dulce?

 

Ella suspira y paso la mano por su rodilla subiendo hasta acariciar su cuello.

 

_ ¡Jason estoy tratando de cocinar aquí! Mis manos están llenas de harina.

 

Ella se ríe y se quita mis manos.

 

_ Me gustas harinosa. Es acogedor…

 

_ ¡Acogedor! Hmm, no estoy segura de que te gustaría verme fea, y no es lo que dijiste anoche.

 

_ Es verdad. Anoche estábamos calientes, pero ahora estas harinosa, y es acogedor. Me gusta. Y aún le digo que el jefe necesita echar un polvo. Sería un hombre mucho más feliz si él lo fuera.

 

Gail me empuja hacia atrás, dejando huellas de sus manos blancas sobre mis hombros. _ Bueno, creo que estás equivocado, el sexo por sí mismo no hace feliz a la gente.

 

_ Oh, no lo sé, estoy seguro de que hay una razón por la que soy un hombre feliz.

 

_ Lo digo en serio, estas sumisas suyas, no pueden hacerlo feliz, ¿verdad? No son más que una distracción, eso es todo.

 

_ Tal vez, pero yo no creo que vaya a cambiar ahora, Gail. Lo conocemos casi cuatro años y es simplemente la misma mierda, en un día distinto.

 

Gail frunce el ceño.

 

_ Eso es lo que quiero decir. Él no será feliz hasta que cambie, me gustaría que se dé cuenta de eso.

 

_ Tal vez debería hablar contigo en vez del Dr. Flynn.   ¿Estará la Dra. Jones de guardia?

 

_ Muy divertido, Jason, tu deberías ser comediante. Ah… me olvidaba, eres un comediante.

 

Ella me pega con el paño de la cocina. No voy a aceptar que una mujer me pegue, así que la clavo en el fregadero y le doy un beso condenadamente bueno para ponerla en su lugar. Pero, como siempre, ella es la que tiene el poder y yo estoy indefenso en sus manos, mi cuerpo presionando contra ella, deseando, necesitando de ella.

 

Eventualmente, ella se aleja de mí.

 

_ ¡Eres una mala influencia, Jason Taylor! Ella resopla, su respiración rápida a juego con la mía.

 

_ ¡Bien! y mientras yo estoy influenciando, ¿has pensado un poco más sobre mi oferta?

 

Hay una pausa larga, pero ella no responde.

 

_ ¡Por Dios, mujer! ¿Estás volteando tus ojos en mí contra otra vez?

 

_ ¡Sí! Ella resopla.

 

_ ¿Eso es “sí” que me estás volteando los ojos, o “sí” has pensado en mi oferta, o…, y yo difícilmente no puedo dejar de hacerle la pregunta o… estás diciendo “sí” me voy a casar contigo?

 

Ella suspira, y sé que la respuesta es “no”.

 

_ Jason, ya hemos pasado por esto. No puedo hablar de eso ahora.

 

_ ¿Por qué no?

 

_ Porque yo estoy ocupada y porque tu tienes que sacar tu culo harinoso hasta el garaje para llevar el Señor Grey a trabajar.

 

_ ¿Mi culo harinoso?

 

Ella me sonríe.

 

_ Ya te he dicho antes que no me interrumpas mientras estoy cocinando.

 

Deseo que ella diga que “sí”, pero no estoy preocupado. Vivimos juntos para que no pueda irse tan lejos de mí. Voy a llegar en la noche a follarla con un poco de encanto del viejo Taylor. Mi pene erecto me recuerda que me lo tengo que ajustar para ir abajo. Tengo que arreglármelo antes de hacer mi camino hacia el garaje y tener el Audi listo para el corto viaje a las empresas Grey.

 

El mal humor del jefe no ha mejorado. Él me regaña porque encuentra que la música está demasiado alta; ladra cuando su teléfono suena por tercera vez y Barney recibe una reprimenda junto con uno de sus nuevos ejecutivos de la compañía que acaba de comprar. No lo tomo como algo personal, porque hay una gran diferencia entre el ser un bastardo miserable y un mal jefe. Durante los primeros meses me quedé esperando verlo metido en un negocio sucio, o comprando a algún político, o llenándose las manos de cochinadas para hacer su dinero. Pero no, el tipo es inteligente, y va derecho con todos sus negocios, sabe cómo mantener las cosas bien, el que quiera hacer negocio con él siempre tiene que ir por el buen camino.  La única excepción a esto es cuando juega al golf. Tiene acceso a todas las noticias informales de empresas, que siempre utiliza a su favor.

 

Esta mañana él tiene una sesión de pesas, seguido del Kick Boxing, que es realmente lo suyo. Espero que la sesión con  Bastille le haga quemar un poco el mal humor del jefe. A veces funciona. A veces. Una parte de mí, tiene que admitir que desearía que se encuentre una sumisa morenita para que el resto de nosotros no tengamos que caminar sobre unas cáscaras de huevo de mierda todo el tiempo.

 

Yo lo dejo en la entrada de las Empresas Grey y voy a aparcar el Audi en el garaje subterráneo. Hay un círculo de tiburones tratando de obtener una plaza en el aparcamiento cerca de Grey, pero pocos son los que tienen la oportunidad de agradecer. A Grey Lo único que le importa es que todo el mundo trabaje, y trabaje duro.

 

Cuando llego a mi oficina, al lado de la sala de CCTV, recojo el horario de la semana del jefe que me da Andrea. Oh mierda. Esto no me agrada, lo primero que tiene esta tarde es una entrevista con una estudiante de la Universidad,  una tal Katherine Kavanagh.

 

Por supuesto, un chequeo rápido me hace ver que el tipo está conectado con el papá de ella, me imagino que por eso accedió a darle la entrevista. El no es de los que hacen uso del soborno, pero no es reacio a mantener un favor en su bolsillo trasero.

 

Me pongo a pensar en Gail, tengo que seguir trabajando en cambiarle el nombre por el de Taylor, tengo que insistir y no darle ninguna oportunidad en pensar más.

 

Pero justo a las 13:45, antes de que la señorita Kavanagh se entreviste con el jefe, me llaman de recepción, para decirme que no es Kavanagh la que ha aparecido, sino una mujer llamada Anastasia Steele. La seguridad no está feliz y yo tampoco, no me gustan las sorpresas y tampoco a Grey.

 

Le echo un vistazo por el circuito cerrado de televisión, mientras que hago una comprobación rápida de su perfil, al acceder a los datos privados de la Universidad.

 

Oh, mierda. Ella es una morena. Muy bonita, delgada, con el pelo largo, del tipo de pelo al que el jefe le gusta trenzar por alguna razón que realmente no quiero saber. No es bueno. No es jodidamente bueno. Pero nada en su expediente universitario constituye un motivo de preocupación. Ella es una buena estudiante, con un promedio de 4,0 y puntajes del SAT en la década de 2000. Pero ella no está  pidiendo trabajo como estudiante, así que no entiendo por qué ella está aquí para esta entrevista. Por otro lado, ella no parece estar afiliada a ninguno de los grupos de estudiantes. Es sólo cuando puedo comprobar su dirección que lo entiendo: es compañera de cuarto de Kavanagh. Esto es, probablemente, que Kavanagh la mandó a hacer la entrevista por ella. Debe tener algo grave, porque perderse una entrevista con el multimillonario de moda, es difícil.

 

La veo contorsionarse en la Recepción. La pobre chica está tan nerviosa. Se ve torpe y nerviosa. Y mal vestida con esa falda mal ajustada y un suéter feo. Se retuerce las manos y luego se obliga a quedarse quieta. Entonces ella se muerde el labio y mira su reloj de pulsera. Me recuerda a Bambi en el hielo. Hay algo vulnerable y casi entrañable en ella. Espero que el jefe no la trate con tanta fuerza, porque creo que se partiría en dos si le lanza una palabra dura.

 

Me relajo. Esta chica no es una amenaza obviamente, excepto tal vez para la paz de la mente del jefe. Llamo a recepción y les digo que pueden dejar pasar a la señorita Steele.

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