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Capítulo 7

El jefe ha regresado. He estado viendo por la cámara que está entrando al estacionamiento.

_ Sawyer, Grey está de vuelta.

_ Está bien, T, voy a ir a cubrir el garaje.

Ha sido bueno tener a Lucas aquí durante los últimos días. Puedo confiar en él. Él sabe lo que está haciendo y sé que él cuida mi espalda. A pesar de que ha sido extraño verlo compartir los cuartos del personal conmigo y Gail  y se ha comido todas las malditas galletas de almendra. Pero me di cuenta de algo: Escala es mi casa. Me he acostumbrado tanto a pensar en esto como un trabajo, que no me había dado cuenta del cambio. O tal vez no es tanto Escala sino el hecho de que Gail está aquí: Gail es mi hogar.

Por otro lado, tal vez es sólo la alegría de ver al maldito Grey irradiando desde que Ana entró en su vida. Ahora que sabe lo que estaría perdiendo si se va. Y si Gail se iría… yo realmente ¡joder! no quiero pensar en eso, pero tengo que hacerlo. Tengo que recordar que esto es un trabajo… y si sigo jodiéndolo, me van a despedir. Y entonces me recuerdo a mí mismo que iba a renunciar de todos modos. Dejé que la perra Williams entrara en casa de Grey. No sólo una vez, sino una y otra vez. Lo que demuestra mi punto de mierda: me he vuelto blando. He dejado que las cosas resbalen. Joder, si algo le hubiera pasado a Gail o a Ana… No, eso no está bien: si algo le sucede a las dos, van a ser dos con pesadillas durante meses. Sobre mi cadáver de mierda.

Al menos Williams no puede volver a Escala. Estoy seguro de eso. A menos, claro que Grey la  invite y eso no va a suceder. En este momento, le gustaría a él colgarla por su… um… de una manera totalmente no-sexual, quiero decir.

Tengo que renunciar. Pero, ¿Gail vendrá conmigo?

Me dirijo hacia el ascensor y espero, listo para cumplir con Grey y Ana. Se abren las puertas del ascensor y me consigo con un espectáculo realmente privado. Ellos están besándose como si el fin del mundo fue anunciado.

Doy un paso atrás, fuera de la línea de sus ojos, aunque estoy bastante seguro de que Ana me vio.

Todavía no me acostumbro ver al jefe perder el control de esa manera. Lo he visto irradiando furia al rojo vivo hasta el punto de considerar que Barney llevaba una manta a prueba de fuego a las reuniones, pero siempre hay algo casi calculado fuera de él, como si supiera exactamente qué efecto tiene sobre su personal. Y lo hace muy a menudo. Su helada ira era más aterradora que un tiburón, con la capacidad de atinar en la debilidad de cualquiera. Conmigo no es así desde luego, porque hasta solo la semana pasada, yo nunca la había cagado tan mal.

Otro momento que me permite ver cualquier otra emoción de Grey es cuando toca su maldito piano, esa música triste, miserable, desgarradora… y cuando está dormido: nadie puede salir a matar a esos demonios.

_ Buenas noches, Taylor.

_ Señor Grey, señorita Steele.

Y entonces Ana viene hacia mí. _ Ayer fui la señora Taylor.

Puedo sentir que mis mejillas se calientan. ¡Wow! ¿Es eso lo que el rubor hace sentir? yo no me había ruborizado en cuatro años.

_ Eso suena bien, señorita Steele.

_ Yo pensé lo mismo, responde ella, sin dejar de sonreír alegremente.

Veo los dedos del jefe apretar sobre ella con un abrazo de la muerte. Parece como si quisiera arrancarse los brazos y utilizarlos para golpearme en la cabeza. Esa una reacción muy suave para él  especialmente en cuando a Ana se refiere.

_ Si ustedes dos han terminado. Me gustaría un reporte detallado, me escupe.

Sí, muy suave. ¿Jodido no?

Ana me hace un gesto con la boca “lo siento” me dice, mientras Grey se marcha a su calabozo… perdón a su dormitorio.

_ Voy a estar con usted a la brevedad, le gruño a Grey. Lo que realmente quiero decir “Estoy jodidamente despedido”.

Bueno. Sea lo que sea.

Casi estoy sorprendido de que no ha meado las paredes para marcar su territorio. Tal vez eso lo hará más adelante. Pero si trata de mear mis zapatos, me voy de aquí.

_ Primero quiero hablar con la señorita Steele.

La miro con cierta simpatía. Parece que le va a leer la cartilla primero que a mí. Al menos va a decirle para qué estoy contratado. Pero no importa lo que piense Grey, ella es la que está en la parte superior de esta relación.

Me voy y lo espero en la oficina. Sawyer sigue patrullando, lo puedo ver en las cámaras de CCTV. Él está mirando los coches que pertenecen a otros residentes en la Escala.

Grey avanza hacia la oficina, sin dejar de mirar enojado. ¿Sí? Bueno, no eres el único compañero, así que no me empuje mierda.

Doblo mis brazos sobre mi pecho y espero a que suelte su diatriba. Pero no, en lugar de eso me mira apreciativamente.

_ Infórmame Taylor, dice, casi con suavidad.

Por Dios. ¿Follaron ya?

_ Todas las cerraduras y códigos de acceso han sido cambiados, hemos completado una búsqueda de punta a punta de las áreas de vivienda, garaje y a las afueras de Escala, yo personalmente he comprobado el apartamento de la señorita Steele y CCTV de las calles circundantes. No hemos encontrado nada, señor, pero Williams no va a entrar aquí de nuevo.

Él asiente con la cabeza, mirando distraído.

_ La ropa de la señorita Steele y sus pertenencias se han trasladado a su habitación, señor. He dejado a  Sawyer en servicios 24/7 en una base de semana de trabajo y una semana libre, Ryan y Reynolds  están de guardia con Welch.

_ ¿La señora Jones regresó de la casa de su hermana?

_ Sí, señor, pero está fuera en este momento. Sawyer está mirando los vehículos de los otros residentes en el garaje. Señor, es sin duda un punto débil: cualquiera pudiera entrar y no sabremos si es o no de fiar. Pero como ya le dije para subir hasta aquí, se han cambiado los códigos y hay alarmas colocadas en todos los accesos. Incluyendo la puta escalera de incendios.

Me encojo de hombros. Al menos la burbuja de Ana está protegida.

Se pasa las manos por el pelo y sé que él todavía está preocupado. ¡Yeah! únete al club.

_ Gracias, Taylor.

Y él se va.

¿Qué? ¿Eso es todo? ¿No voy ser a despedido? ¿Sin celos desenfrenados? ¿No me va a gritar hasta que mis oídos se derritan? El jefe se está poniendo blando. Ya casi extraño los viejos días.

Vuelvo al estudio de las cámaras de vigilancia. Sawyer está usando el espejo de búsqueda bajo el vehículo. No estoy diciendo que la mujer Williams es capaz de plantar un coche bomba, pero no le voy a dar la la oportunidad de mierda tampoco.

Me sorprende cuando oigo la voz del jefe detrás de mí otra vez.

_ Hola,  Taylor. Sólo estoy dando a Anastasia una gira por el apartamento.

Asiento con la cabeza educadamente pero ahora mismo estoy decidido a hacer algo un poco ilegal, así que no respondo. En este preciso momento, Sawyer está fijando rastreadores de GPS para todos los coches de los residentes en Escala. Quiero saber dónde mierda están todo el mundo que vive en este edificio, de día y de noche. Quiero saber cada vez que alguien entra en el puto garaje que no sea un vehículo registrado. Sí, lo sé: la infracción de las libertades civiles y todo eso… pero si mantiene a Ana y al jefe seguros, entonces me importa un culo de rata. Así que me demanden. Pero definitivamente no es algo que voy a estar diciéndole a Grey.

El lunes pasa tranquilamente, al menos para mí. Llevo al jefe a su trabajo en EMPRESAS GREY, reiterando mis instrucciones al personal de seguridad, que no quiero a ningún cabrón, que no sea el jefe, entrar a su oficina o incluso a su piso. Están jodidamente claros, pero  vale la pena volverlo a repetir. Me voy a poner un tatuaje en la frente de mierda si tengo que hacerlo y luego darles espejos para que miren sus espaldas.

Vuelvo a Escala para llevar a Ana a su trabajo. Ella obviamente, sigue preocupada por el comentario de “señora Taylor” ¿Pero saben qué? Esa chica me ha hecho un favor. Y por eso…

****

Yo todavía estaba comprobando imágenes de vigilancia cuando Gail regresa de visitar a su amiga Janice.

_ Jason, ¿Ya comiste?

_ No, nena. Pensé en esperar por ti. Y he estado revisando las cintas de CCTV con Luke.

_ Bueno, deberías comer. ¿Dónde está Luke?

_ Terminando en el garaje. Él va a subir pronto.

_ Supongo que el señor y la señorita Steele ya están de vuelta. ¿Cómo les fue en el velero?

_ La llevé a ella como pez en el agua, me dijo Mac. Creo que eso fue lo que dijo. A pesar de que podría haber estado diciendo algo sobre el doctor Watson… que es un poco difícil de decir.

Ella se ríe suavemente, luego mira serio.

_ Y ¿estaba  Ana bien, después de todo lo que pasó?

Suspiré. _ Supongo, pero ya sabes cómo es ella,  no se preocupa mucho, es realmente difícil saber lo que está pensando. Un poco como tú, nena. Pero ella me dijo que le gustó registrarse en el Olympia como la Señora Taylor.

_ ¿Sí? ¿En verdad lo hizo?

Y allí estaba: una pizca de celos. Nunca, nunca le he dado a Gail el menor motivo para sentir celos. Yo no le he ocultado nada a ella. Sabe que fui un poco loco cuando Lucy y yo nos divorciamos. Me emborraché mucho. Dormí con un montón de mujeres, algunas de ellas ni siquiera supe sus nombres. Yo no quiero fingir con ella. Pero también sabe que ni siquiera he mirado a otra mujer desde que la conocí  y yo no quiero hacerlo.

_ A ti… te gusta Ana, ¿no?, Dijo, en voz baja. _Bueno, no estoy sorprendida, ella es muy bonita y dulce… y joven…

Pero yo no podía escuchar más.

_ Gail, no sigas. Por favor, nena. Sí, me gusta Ana. Pero no por ese camino. Pienso en ella de la misma manera en que pienso en Sophie. Yo sólo quiero que ella esté bien, y quiero que el jefe no lo arruine con ella. Pero tú eres mi mujer, nena. Caray, yo te haría la señora Taylor de un tiro,  ya lo sabes. No hay nadie más que quiera, Gail. Te amo, por el amor de Dios.

_ Sí, lo sé.

_ Yo… yo lo voy a pensar, Jason.

_ ¡Mierda! ¿Lo harás?

Ella se echó a reír.

_ Sí, sólo lo voy a pensar ¿de acuerdo?

_ Muy bien, cariño.

****

Así que al día siguiente, cuando llevé a Ana a trabajar, me sorprendió que me pidiera disculpas.

_ Lo siento por lo de ayer y mis comentarios inapropiados. Espero que no te haya metido en problemas.

Frunzo el ceño y la miro por el espejo retrovisor, y entonces me doy cuenta de lo que está tratando de decirme. El jefe tiene que haberle dicho que deje de hablarme de esa manera. La verdad es que jodidamente divertido cuando  pienso en ello.

Yo trato de tranquilizarla.

_ Señorita Steele, estoy rara vez en problemas.

_ Me alegro de oír eso, Taylor, dice ella con dulzura, pero en realidad se ve un poco molesta.

Y a lo largo del día la presión del jefe, sube y baja en varias ocasiones. Prueba de fuego para él. Parece que Ana quiere ir a alguna conferencia que implique una noche con su jefe “bolas sucias”. Pero estoy con Grey en este caso: sobre mi cadáver de mierda.

La tensión en el coche está a la altura de las conversaciones del Camp David, excepto que yo no creo que allí resuelvan las cosas con sexo. Aunque tal vez cuando Clinton iba… y Kennedy. Y me pregunto si ellos resolvían los problemas en los ascensores.

Podría haber subido desde el sótano por las escaleras, en el mismo tiempo que les tomó al  jefe y a Ana  llegar al ático subir por el  ascensor expreso. ¡Por Dios consigan una habitación de mierda!

Oh, sí, el jefe tiene una sala de mierda para tirar. Una habitación para follar. Por Dios, ¿hay alguna habitación donde no haya cogido? Y de repente yo realmente, realmente no quiero saber si ha utilizado alguna vez los cuartos del personal mientras hemos estado fuera. Yo no lo creo, quiero decir… eso sería tan malo.

Sí, y el jefe es un hombre recto, envainado todo el tiempo. Oh mierda. Necesito terapia. Que bueno que tengo el número de Flynn en marcación rápida.

Y entonces me pregunto si alguna vez Flynn siente que él necesita terapia. Tal vez tenga una especie de jerarquía  para atender a sus pacientes, desde el más jodido hasta el que menos jode. Y después que atiende a los pacientes jodidos se va un fin de semana a la Clínica Betty Ford. O tal vez son enviados a las clínicas de aislamiento cuando se vuelven locos, una especie de isla Ántrax para psiquiatras. Me pregunto cuántos de los médicos del jefe ya están allí.

Y al igual que la noche parece descender en una tranquilidad agradable e inusual, veo a la reina de los tiburones entrar por el garaje en su coche.

Sawyer me da la alarma.

_ T, una señora Lincoln quiere ver al señor Grey. Ella no tiene una cita.

Puedo oír la voz de la arpía en el fondo porque no le han dado el nuevo código de acceso al Penthouse.

_ Lo  voy a marcar, Luke. Dale a subir.

Al jefe realmente no le va a gustar esto.

Odio hacerle esto. Él tiene sus brazos alrededor de Ana, y puedo ver que ella lo calma o lo tranquiliza a él acerca de algo y luego se besan.

Me siento como un cretino de mierda. Me aclaro la garganta y la cabeza del jefe voltea a verme. Parece enojado. Demonios, yo estaría molesto si me interrumpieran así. Pero es el precio que paga por ser rico, por necesitar a alguien como yo. Sí, entiendo totalmente.

_ ¿Sí?

_ La señora  Lincoln está subiendo, señor.

_ ¿Qué?

Todo lo que puedo hacer es encogerme de hombros. Tu mierda, jefe. En tus manos.

_ Bueno, esto debería ser interesante, murmura.

Ana se ve realmente enojada. El jefe tiene razón: esto va a ser interesante.

_ Buenas noches, Taylor.

_ Buenas noches,  señora Lincoln.

_ Siempre tan formal, Taylor.

Sí, porque yo prefiero besar a un sapo francés que pasar tiempo con usted señora.

Y realmente me gusta mucho poder disfrutar viendo la cara de sorpresa de la reptil cuando ve a Ana con una mirada desafiante. ¡Esa es mi niña!

Y los dejo solos, porque no importa lo mucho que me importe Ana, yo no soy su padre. Si lo fuera, estaría jodidamente orgulloso de ella.

Me dirijo de nuevo a la oficina y Sawyer me llama.

_ T, el Saab de la señorita Steele ha sido entregado. Voy a buscar el GPS configurado para ello.

_ Muy buena, Luke. Gracias.

La perra Lincoln se queda durante aproximadamente media hora, antes de tener el placer extremo de escoltarla a salir a través del ascensor. Aunque, patear su culo huesudo por el balcón sería más gratificante. Ella probablemente ha venido a  la casa para remover su caldero.

Cuando el jefe pasa por su despacho, se ve cansado y enojado. Y, sin embargo, él aún no se da cuenta que el troll de Lincoln se alimenta de sus sentimientos negativos. Él siempre se ve irritado cuando él la ha visto. Que jodido, un hombre inteligente puede ser realmente estúpido. Pero he visto un cambio en él desde que Ana llegó. Ya sea que lo sepa o no, tiene menos paciencia con la bruja. Ella se hace presente, por lo que ella se aferra con todas las brillantes garras que tiene.

_ Señor, el Saab de la señorita Steele ha llegado. Sawyer está colocando el GPS ahora.

_ Mierda por fin alguna buena noticia, murmura. “Gracias, Taylor.”

A medida que el jefe se dirige a su estudio, decido que ya he visto mucho la CCTV y no puedo soportar más. Me aflojo mi corbata y me voy a encontrar con Gail.

_ ¿Se ha ido la mujer?  Dice, con fuerza.

_ Sí, se montó en su escoba y desapareció en una nube de azufre.

_ No me sorprendería en lo más mínimo, Jason. Sigo pensando que ella te convertirá en un sapo.

_ No me importa si lo hace, bebé, tu sólo tendrías que besarme para convertirme de nuevo.

_ Hmm, bueno, es cierto, yo besé a muchos sapos antes de conocerte, Jason.

_ ¿Muchos? Esa mierda me cabrea.

Ella sólo sonríe. ¿Coq au vin?

Joder, me encanta cuando habla francés.

En algún momento de la noche, me despierto. Siento a Gail moviéndose nerviosamente a mi lado.

_ Está tocando el piano. El pobre señor Grey. Es esa mujer. Ella siempre le molesta cuando viene aquí.

_ No te preocupes, nena. Yo no creo que sea por mucho tiempo.

Se da la vuelta y mira hacia mí, pasando sus dedos por mi mejilla.

_ ¿Qué te hace pensar eso?

_ Porque tarde o temprano, el jefe tendrá que elegir: o ella o Ana. Y va a elegir a Ana.

_ Espero que tengas razón, Jason. De verdad.

No estoy preocupado porque sé que en el fondo el jefe ya ha elegido, lo que pasa simplemente es que él todavía no lo sabe. Yo he elegido a Gail y yo realmente espero que ella lo sepa.

El martes comienza como un día ordinario.

Estoy conduciendo, montando a  Sawyer conmigo como una escopeta; Grey está en la parte de atrás y pasamos a segundo plano cuando se trata de que Ana está bromeando con él. Y ella se las ha arreglado para no dejar que Sawyer esté muy cerca de ella. Menos mal que no sabe acerca de la vigilancia que tenemos en el baño de señoras en SIP. Es una broma.

Y el día comienza muy bien porque he oído al jefe decirle a Ana que la perra está “en el pasado”. Me gustaría hacer vítores, pero eso sería poco profesional. Sinceramente ridículo. Y a Sawyer le daría un infarto.

Dejamos a Sawyer y a Ana, y llevo al jefe a EMPRESAS GREY. Hago todos los controles habituales y me pongo al día con Welch. Aún no hay señales de la mujer Williams. Parece que ha ido, pero ella no ha comprado un billete de avión o de tren, ella no ha utilizado su tarjeta de crédito o un cajero automático. Alguien la está protegiendo. Y eso me preocupa. Mucho.

Hago otro barrido del apartamento de Ana. Me molesta un poco porque ella no sabe que estoy haciendo esto. Si lo supiera, se daría cuenta de lo que está pasando y estas son cosas de las que simplemente ella no debe saber. La entendería: es un mundo que nunca pensó que sería parte de su vida. Bueno no es un mundo que no es parte de la vida de la mayoría de la gente, sólo de los jodidos ricos.

A las 17:45, tengo el coche en frente esperando a Grey. Hay corazones rotos, sangrando en EMPRESAS GREY, cuando se corre la voz de que el jefe está fuera del mercado. Muchas mujeres y algunos hombres están devastados al saber que él tiene una novia real en vivo.  Andrea me dijo que teníamos que buscar un terapeuta para el duelo. Creo que estaba bromeando, pero no estoy seguro. Olivia no ha sido vista desde que se corrió la voz, está de reposo. “Alergias” es la razón oficial.

A las 18:00 estamos fuera SIP. Sawyer ya se fue a recoger algo de ropa limpia de su propio apartamento y comprobar su correo. Él va a estar viviendo en Escala por las próximas semanas. Ya se lo he advertido acerca de Gail, de una manera totalmente profesional. Pon un ojo fuera de lugar y vas a salir disparado como una bola de billar. Así le dije a Sawyer.  Ya saben, un enfoque razonable y mesurado.

El jefe está sonriendo como un tonto. Y así es Ana. Dios, que es buena para ver. Me dan ganas de hacer mi baile feliz, que se parece mucho a mí. Pero la intención es lo que cuenta.

Yo conduzco a casa de Ana y escucho al jefe  mientras habla con Ros acerca de un problema con el envío de Filipinas.

Le abro la puerta a Ana y ella salta a ir a ver a su amigo Ethan que está esperándola en el piso. Estoy un poco sorprendido de que el jefe está dejando que se quede a solas con otro hombre, aunque sea por unos pocos segundos. Tal vez hay esperanza para el bastardo retorcido todavía.

Parece una palabra graciosa “esperanza”. Es tan pequeña e insignificante, pero no lo es. La esperanza mantiene a un hombre vivo y estoy hablando con la voz de la experiencia.

Me siento de nuevo en el coche, escuchando un poco la conversación entre Grey y Ros. Miro hacia la puerta del edificio de apartamentos de Ana, pero no hay rastro de ella.

Grey apaga su celular y empieza a verse irritado.

Lo vemos al mismo tiempo: el chico Kavanagh viene paseándose por la calle, llevando una pesada bolsa de viaje, y girando un juego de llaves en su dedo. ¿Quién le abrió la puerta a Ana?

Mi corazón se congela como si un río gélido corriera a través de mí. Alguien está con Ana en el apartamento. Y sé, sé quien es.

Yo salto del coche en el mismo momento que Grey. El chico Kavanagh mira hacia arriba y empieza a tomar una postura defensiva, luego  reconoce a Grey y lo mira confundido.

Yo le arrebato las llaves de las manos y saco mi pistola.

_ Espera aquí, le gruño.

El jefe se ha vuelto blanco pero yo subo corriendo las escaleras.

_ ¡Joder, no!

Vamos rápidamente subiendo los dos las escaleras.

_ ¡Quítese del medio señor! le digo, con urgencia.

Pero él no me escucha. Me quita las llaves y vemos la puerta abierta.

Y la vemos… Leila Williams… Con un arma…

Apuntando a Ana.

Grey levanta la mano hacia mí, diciéndome en silencio que me detenga. El rostro de Ana es sorprendentemente tranquilo, creo que ella está en shock. El jefe le hace un barrido y al comprobar que está bien, creo que quisiera apartar a Leila con sus propias manos. Sólo el hecho de que Ana está ilesa lo mantiene tranquilo.

Todos se miran el uno al otro, estoy a menos de un latido del corazón de usar mi arma. Si Leila hace un movimiento, la voy a bajar. Si  toca un solo pelo de la cabeza de Ana, la voy a bajar. Si ella incluso  ve en la dirección de Ana, la voy a bajar.

Oigo un susurro del jefe, “arrodíllate” y la mujer se deja caer de rodillas.

No, eso no está bien: no puede hablarle así. Ella se ve tan jodidamente destrozada. Ella está muy delgada, sus ojos son anormalmente planos e inexpresivos. He visto esa mirada antes, es cuando la mente de una persona ha visto demasiado y deja de funcionar. Se cierra para protegerse. Me doy cuenta de que sólo una parte de Leila está ahí.

Deja caer el arma y veo al jefe avanzar a  recogerla, con una mueca de disgusto. Ana se ve enferma y horrorizada. Ella está mirando a Christian y a Leila juntos. Es algo que nunca debería haber visto: el jefe con una de sus sumisas. ¿Será esto motivo para romper?

_ Anastasia, ve con Taylor.

Yo enfundo mi arma y camino hacia Ana con mis brazos extendidos como si tratara de calmar a un animal salvaje.

_ Ethan ella murmura, sus pupilas negras, dilatadas por el miedo.

Dios, ella es tan fuerte. Tan jodidamente valiente. Incluso ahora, sus pensamientos se dirigen a la seguridad de su amigo.

_ Abajo, él le responde. Ella  mira a Grey, como si ella no puede entender sus palabras. _ Anastasia, dice otra vez, su voz pidiendo que se vaya.

_Por el amor de Dios, Anastasia, ¿harás lo que te digo, por una vez en tu vida y listo?

Pero ella no puede. La pobre chica está congelada por el horror y la compasión. El temor y el amor. Es jodidamente obvio, por lo menos para mí. El jefe está desesperado. _ Taylor lleva a la señorita Steele ahora.

_ ¿Por qué?, dice ella,  Su voz es apenas audible.

_ ¡Ve! le gruñe a ella. Ve de regreso al apartamento. Necesito estar a solas con Leila.

Y entonces lo veo. Una pequeña chispa en los ojos de Leila: la esperanza.

Ana no debería estar aquí, ella no debería ver esto. _ Señorita  Steele. Ella no responde. _ ¡Ana!

Sostengo mi mano hacia ella, pero ella no puede moverse. Ella sigue mirando a Grey y a  Leila, a ellos  juntos.

_ ¡Taylor!

Agarro a Ana entre mis brazos y la saco fuera de la habitación. Ella se encuentra sin fuerzas, con el rostro rígido por el horror.

_ Está bien, Ana. Está bien, murmuro en voz baja.

Un suave gemido se le escapa.

Tan pronto como llego a la planta baja, el chico Kavanagh se lanza sobre ella.

_ ¡Jesús, Ana! ¿Qué mierda está pasando?

La suelto y ella lanza sus brazos alrededor de su cuello, aliviada al ver que él está sano y salvo.

Mi corazón está con esta increíble niña-mujer. Ella es tan fuerte, tan valiente, tan jodidamente increíble.

Kavanagh está mirándome como si yo fuera una especie de asesino.

_ ¿Quién es este tipo?

_ ¡Oh, lo siento! Ella jadea. _ Este es Taylor. Trabaja con Christian. Taylor, este es Ethan, el hermano de mi compañera de cuarto.

Movemos la cabeza el uno hacia el otro y la tensión sigue irradiando en el vestíbulo. Ana le explica la situación a él, entonces vuelve sus ojos grandes hacia mí.

_ ¿El apartamento no lo habían revisado?

Se seca una lágrima y se me arruga el corazón.

_ Esta tarde.

¿Qué puedo decirle? He fracasado estrepitosamente. Le he fallado a Grey. ¿Y qué puedo hacer? pasarle un pañuelo para limpiar sus lágrimas. Parece que la única cosa que siempre puedo hacer por ella es limpiar sus lágrimas.

_ Lo siento mucho, Ana. Ella parece tener una extraña habilidad para evadirnos.

¿Qué respuesta tan patética es esta? Es tan inútil como decirle que me bebí medio litro de vodka antes de hacer mis exámenes en SAT, con un resultado similar. La cagué.

_ Ethan y yo iremos a tomar algo rápido y luego regreso a Escala, dice en voz baja, recupera el control de sí misma con una velocidad asombrosa.

Pero al jefe realmente no le gustará. Sobre todo después de toda esta mierda.

_ El señor Grey quería que volviera al apartamento, le recuerdo con suavidad.

_ Bueno, ya sabemos dónde Leila está ahora, dice con amargura, y me siento avergonzado y disgustado conmigo mismo, sabiendo que dejé a la loca acercarse. Me estoy tirando a la seguridad. ¿Qué seguridad puede tener Ana?

_ Dile a Christian que lo veré más tarde.

Yo trato de hablarle, de decirle cuánto lo siento de nuevo, pedirle que se quede donde pueda mantener un ojo sobre ella, pero ningún sonido me sale.

Su mirada es suficiente para enjuiciarme. He fallado.

Y ella se va.

Me dirijo al piso de arriba, lleno de odio y rabia por culpa de Grey, que por ser tan jodido ha traído el peligro a la vida de Ana, pero estoy más furioso conmigo mismo.

Oigo los sonidos del agua del baño corriendo y Grey está hablando en voz baja y con calma.

_ Tú no eres así, Leila, pero yo voy a cuidar de ti. Voy a hacer todo lo posible para ayudarte a sentirte mejor, está bien.

Ella no habla pero puedo oír su quejido. Ella tiene sus brazos alrededor de sus rodillas y  está mirando al vacío.

_ ¿Puedes oírme, Leila?

Los ojos de Grey están agrandados y con preocupación. Él me ve y se ve un poco aliviado.

_ ¿Anastasia?

_ Ella está bien.

Él no tiene por qué saber que se ha ido con Kavanagh. Todavía no.

_ Llama a Flynn. Dile que se acerque hasta aquí.

_ Sí señor.

Entro a la cocina y saco mi teléfono celular.

_ Edna, es Jason Taylor. ¿Puedes decirle al Dr. Flynn que hemos encontrado Leila Williams?

_ ¿Cómo está?

_ No está bien. Ella va a necesitar hospitalización. Yo no soy médico, pero ella se ve muy fuera de sí.

_ Le diré, señor Taylor.

Le doy la dirección y me promete que Flynn estará aquí pronto.

Llamo a Gail, dándole una actualización. Ella está sorprendida. Por supuesto, ella está jodidamente sorprendida.

_ Mira, Ana va a regresar con un amigo, es el hermano de su compañera de cuarto. Ella está… simplemente cuida de ella hasta que lleguemos a casa, ¿vale, cariño?

_ Por supuesto que lo haré. Oh, Jason, es tan… ¿estás bien?

_ Estoy bien, cariño. Me tengo que ir. Pero voy a estar en casa pronto.

De mala gana, me dirijo a la habitación principal.

El jefe está persuadiendo a Leila en el baño. Incluso desde el otro lado de la habitación en la se puede ver que ella está muy sucia. Su pelo es lacio y grasiento y su ropa se ve como si hubiera estado durmiendo en las calles. Tal vez por eso no pudimos encontrarla.

Cuando ella no responde, el jefe le coge en sus brazos. Su gesto es casi amoroso, aunque puedo ver la tensión en su rostro. Y recuerdo un momento en que Leila era la que estaba llena de esperanza: riendo y jugando. Y ahora está realmente jodida, que curioso, pero no de mala manera. No es una mujer cruel, no como la perra Lincoln.

Y sigo viendo más bajas del choque de trenes que es la vida del jefe. Leila es la última víctima, espero, realmente tengo una jodida esperanza de que Ana sea lo suficientemente fuerte como para sobrevivir.

Él levanta a Leila la pone de pie, la desnuda lentamente mientras está hablando con ella todo el tiempo. Me siento como un voyeur pero me quedo por dos razones: en caso de que se vuelva violenta, y para proteger al jefe de cualquier acusación que pudiera hacer en un futuro. Porque, seamos sinceros, desnudarla así, está exponiéndose de una manera muy peligrosa de mierda. Si todo llegara a un tribunal, Grey estaría completamente arruinado. Tendría que enfrentar pena de cárcel. Los hechos son los siguientes: tenía una relación sexual desviada con una mujer que luego amenaza a su novia con un arma; Leila se encuentra desnuda y angustiada y totalmente incapaz de distinguir la realidad de la fantasía. ¿Qué jurado en el mundo no lo encontraría culpable de abuso sexual como mínimo?

Su gesto es de cuidado, pero él está arriesgando todo y ni siquiera puede verlo. Su instinto es cuidar de ella. Él era su Dom, se lo debe a ella. Pero ¿cuántas personas realmente entienden?

Y todo vuelve a la puta Elena Lincoln. Ella lo metió en este estilo de vida  jodido. Pero Grey es el que ha pagado el precio. Y sigue pagando. Cristo, espero que llegue pronto Flynn.

Él la baja en la bañera y comienza a lavarle el pelo. Con cuidado, vierte tazas de agua tibia sobre su cabeza y la frota con un poco de champú de Ana. Parece tan mal joder. Durante todo el tiempo está hablando con ella, de su pintura, de música, de las canciones que le gustan. Ella murmura sin decir nada y ni siquiera estoy seguro de si ella lo oye.

De repente, ella dice: _ ¿Qué día es hoy?

_ Es martes, Leila, dice, en voz baja.

_ ¿Por qué es martes? ¿Qué día es hoy?

_ Hoy es martes.

_ Pero ¿por qué? ¿Por qué es martes?

_ Vas a estar bien, Leila. Yo me ocuparé de ti.

_ Ten cuidado. Ten cuidado. Ten cuidado. ¿Qué día es hoy?

_  Martes.

_ Hmm. Mmm. Mmm.

Grey me mira sin poder hacer nada.

_ Flynn está en camino, señor, repito, inútilmente.

Él asiente y sigue bañándola.

_ ¿Puedes conseguir algo de ropa?, Dice, en un susurro. _La habitación de Ana está a la derecha.

Me da escalofríos pensar que Leila va a usar ropa de Ana, pero ya que hemos llegado tan lejos, ¿qué carajos importa eso ahora?

Me siento tan jodidamente rancio revisando el armario de Ana, como un acosador espeluznante. Saco algo de ropa y espero que no sean las favoritas de Ana. Eso sería un sacrilegio. Lo siento, Ana. Tan jodidamente lo siento.

Ayudo al jefe a vestir a Leila. Me recuerda cuando vestía a Sophie de   niña, tratando de meter los brazos y las piernas en los agujeros que todos parecen estar en el lugar equivocado.

Pero Leila no es una niña: ella es una mujer madura. Una mujer destrozada.

La puerta de la entrada suena. El jefe y yo saltamos al mismo tiempo de un susto, pero Leila no reacciona incluso.   Ella está en otro lugar, completamente separada de su mente, y no puedo dejar de preguntarme si alguna vez va a encontrar su camino de regreso.

Abro la puerta y es Flynn. Él viene con una mujer que lo acompañaba en batas azul pálidas.

_ Hola, Jason. Esto es la enfermera Wroska.

Nos damos la mano brevemente.

_ Están en el primer piso.

_ ¿Cómo está?

_ Perdida.

_ ¿Cómo está Christian?

Me encojo de hombros. _ Haciéndole frente.

_ ¿Y Ana?

_ Quedó impactada. Ahora está con un amigo.

_ Ya veo.

Caminamos y vemos al jefe que está llevando a Leila al sofá.

Flynn sonríe de una manera amistosa.

_ Hola, Leila. Soy John. Soy un amigo de Christian. Yo te voy a ayudar.

_ Mmm. Mmm. Mmm. ¿Qué día es hoy?

_ Es martes y es un nuevo día para ti, Leila. ¿Te gusta el martes?

_ Mmm. ¿Martes? ¿No es viernes todavía? Lo veo como un viernes. Veo principalmente que es un viernes.

Flynn y el jefe intercambian miradas.  Grey se ve torturado. Se debe sentir como una mierda.

_ Leila, yo te voy a dar algo que te hará sentir un poco de sueño. Te ayudará a dormir.

_ Mmm. Mmm. ¿Es viernes?

Flynn saca una jeringuilla de su bolso y lo desliza en su brazo.

Y de repente ella vuelve sus ojos hacia el jefe y se ríe. _ Te amo, ella dice. _ Mi ángel oscuro.

Grey parece estar completamente sorprendido.

Todos estamos aliviados cuando el medicamento comienza a actuar y cierra los ojos. Ella sigue sonriendo.

_ La voy a llevar, dice el jefe con voz ahogada.

La envuelve en una manta y la levanta con cuidado, con amor, luego la lleva a la ambulancia, una camioneta grande con ventanas oscuras. El jefe se preocupa todavía por ser discreto. ¿O tal vez se preocupa Flynn?

Flynn y la enfermera suben con ellos y yo los sigo en la camioneta.

Me preguntó dónde está  Ana.

Dios, Ana, lo siento mucho.

El hospital es una pesadilla de lo tranquilo que se ve. Lo siento parece una planta de tratamiento. Un vasto césped verde hasta llegar a un edifico blanco. No es un lugar estatal para locos, es lo mejor que el dinero puede pagar. Por supuesto. Usted puede estar jodido pero con comodidad. Incluso el personal actúa como si estuvieran bajo los efectos de un antisicótico. Con calma. Todo en calma. Jodidamente en calma.

Los pelos de la nuca se me paran con escalofríos, estoy incómodo y no puedo esperar salir de esta mierda. Por la expresión del rostro de Grey, parece que siente lo mismo. Me pregunto si alguna vez lo mandaron a un lugar como este cuando era niño. Droga para dormir, droga para que despierte, droga para olvidar. Es escalofriante lo que puede pasar la gente. Uno puede perder su trabajo, perder su casa, perder cualquier cosa y sigues siendo tú, pero si pierdes tu mente… ¿qué queda?

Flynn pone una mano tranquilizadora sobre el hombro del jefe.

_ Tienes que irte ahora, Christian. Me aseguraré de que Leila se instale, con comodidad.  Ella tendrá la ayuda que necesita aquí. No hay nada más que puedas hacer.

_ No, yo me quedo, John. Parece más tranquila cuando estoy aquí.

_ Christian, ahora mismo Leila está medicada y  está durmiendo. Ella va a ser observada y evaluada. Ella está agotada. Déjala dormir y voy a volver a verla por la mañana. Y te pido firmemente, que no hagas el intento de venir a verla.  Déjame hablar con ella primero.

_ No, yo debería quedarme. Yo…

_ Christian, no es aquí dónde debes estar. Ana te necesita ahora.

Los ojos del jefe se abren de golpe y él pasa sus manos por el pelo.

_ ¡Mierda Ana!

Se vuelve para mirarme.

_ ¿Dónde está Ana?

_ Ella dijo que iba a tomar una copa y luego volvía a Escala, señor.

Se ve aliviado y coge su teléfono celular.

_ Señor, dejó su cartera y celular en el auto. Debemos volver ahora, señor.

_ ¡Sí joder, sí! Se ve completamente desconcertado, entonces lucha para recuperarse. _ Gracias, Taylor. John, ¿me llamas mañana?

_ Por supuesto, Christian. Hablaremos pronto.

El jefe se mete en el coche y conduzco todo el maldito camino rápido, de regreso a Escala.

Pero cuando llegamos allí, Gail está esperando ansiosamente en el hall de entrada.

_ ¿Dónde está la señorita Steele? dice Grey, buscándola, con sus ojos desesperados.

_ Lo siento, señor Grey. Ella no ha vuelto a casa todavía.

¡Oh no Ana! ¿Dónde diablos está?

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