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Capitulo 5

_ ¡Oh, Taylor!,  te voy a galopar hasta que estalles como el champán caliente.

 

Levanto la vista y veo a Gail caliente, muy caliente, sus ojos azules ardientes en deseo, mis manos ruedan por su cuerpo hasta tocar sus pechos llenos, redondos y hermosos.

 

Nos movemos juntos como si fuéramos el  uno para el otro y sé que estoy cerca, tan cerca… y me corro.

 

_ ¡Oh, Dios!

 

Un ruido de  un zumbido persistente se entromete en el momento.

 

¿Qué carajo? Mi puta alarma se ha disparado.

 

Y me despierto. Solo. Y… ¿Oh qué? Sudoroso. ¿Un sueño húmedo de mierda? ¡No me lo puedo creer! ¿Cómo si fueras un adolescente de mierda? No jodas, Taylor.

 

Peleo por salir de las sabanas arrugadas y me siento en el borde de la cama, intentando calmar mis pensamientos salvajes y la respiración entrecortada.

 

Sólo un sueño. Pero un sueño de primera. Por Dios. No he tenido un sueño así desde… nunca he tenido un sueño así. Culpo a Grey y toda esa mierda perversa que tiene con doble sentido, en este apartamento de mierda.

 

Me tambaleo sobre mis pies y voy a la ducha, tengo que lavar el sueño, la rigidez, la confusión naciente. Este no soy yo. No es así como me comporto. No soy tan estúpido como para joder con el personal. No voy a hacer perder su puesto a Gail. No importa lo mucho que lo desees. Para esto ahora Taylor, toma ya el jodido control.

 

Me arrastro de nuevo a mi habitación con una sensación de depresión. La cama es un desastre y, ay dios, todo es un lío de mierda.

 

Me visto rápidamente, sudadera y zapatillas de deporte, y luego tiro de las sábanas y las enrollo para llevarlas arriba,  al lavadero.

 

¡Mierda! ¡Gail!

 

_ Buenos días, Jason. ¿Has dormido bien?

 

Sí, jodidamente bien.

 

_ Muy bien gracias, Gail.

 

_ Realmente no tienes que hacer eso, ya lo sabes, dice, señalando las sabanas. Dámelas, yo las llevaré.

 

¡Mierda! ¡No!

 

_ No, está bien, yo lo puedo hacer, le digo con demasiado énfasis.

 

Su cara se cae.

 

_ En realidad, no es ningún problema. Es bueno tener a alguien más que cuidar como al Señor Grey.

 

No sé qué decir a eso. Nadie ha cuidado de mí desde… bueno, mi madre, supongo. La bruja ciertamente no lo hizo. Pero tal vez no estoy siendo justo, los dos éramos tan jóvenes y yo estaba lejos intentando salvar al mundo en nombre de los Marines de EE.UU. Me doy cuenta de que no he respondido a Gail y ella me está mirando un poco dolida.

 

_ Viejos hábitos, Gail, murmuro, arrojando las sábanas en la lavadora y dando un portazo.

 

Ella me sonríe.

 

_ Entiendo. Pero, por favor, déjame hacerlo en el futuro. Ya tienes bastante con el Señor Grey.

 

Su suave recordatorio me hace mirar el reloj. ¡Mierda! Las 05.59 am,  y el hijo de puta no se retrasa.

 

_ Gracias, Gail.  Le digo sobre mi hombro mientras corro a la sala principal.

 

Oigo su voz riéndose a mis espaldas.

 

_ ¡No hay de qué!

 

Grey está saliendo de su dormitorio cuando llego al vestíbulo. Justo en ese momento. Él me lanza una mirada curiosa.

 

_ ¿Todo bien, Taylor? ¡Mierda, al tipo, realmente, no se le escapa nada!

 

_ Sí, señor.

 

Él asiente con la cabeza, mirando distraído. Montamos el ascensor hasta la planta baja, en nuestro silencio habitual. Entonces dice:

 

_ He cambiado el horario de la mañana. Voy a ver al Dr. Flynn a las 8.30am. Todos sus datos con la dirección están en su escritorio.

 

_ Sí, señor.

 

Me pregunto si está enfermo. Se ve bien, tal vez un poco más distraído que de costumbre.

 

Pero él recorre, sin ninguna tregua, el trayecto habitual de diez kilómetros, haciendo caso omiso de las miradas que recibe de otros corredores, especialmente las del sector femenino. Sospecho que sabe que es un hijo de puta bien parecido, pero le importa una mierda. Ciertamente nunca le  he visto utilizar su físico con nadie, ni siquiera con la magnífica Gail. Y  mejor que ni se le ocurra.

 

A las 8:15 am, estamos en el coche y nos dirigimos a ver al doctor. Estoy sorprendido cuando me doy cuenta de que el Dr. Flynn no es un médico sino un psiquiatra. No sé qué pensar de esto, sólo puede significar que Grey sabe que tiene problemas y está tratando de lidiar con ellos. Y por un momento trato de imaginar lo que debe ser tener una riqueza incalculable, y la responsabilidad de más de treinta mil empleados a la edad de veintitrés años, tener un jodido comienzo  de pesadilla en la vida, y tener las garras de una mujer como la señora Lincoln escarbando muy cerca de él. Pero mi imaginación no es tan buena. No tengo ni puta idea de cómo se debe sentir con toda esa mierda.

 

Por lo tanto, sólo tengo que esperar, gracias a Dios que soy un simple mortal, y repaso el resto de su agenda para la semana. Realmente me gustaría tener una tarde libre para poder ir y echar un vistazo a esos jardines de infancia para Sophie y pasar un rato agradable, preferentemente, con Gail. Voy a esperar y ver en qué tipo de estado de ánimo está cuando haya terminado con el loquero.

 

Él está ahí por una hora y media, pero parece tranquilo cuando sale. Así que en el camino a la oficina, me arriesgo a preguntar.

 

_ ¿Señor?

 

_ ¿Sí, Taylor?

 

_ Me preguntaba si podía tomar la tarde libre. Me volvería a 19:00 para llevarle a la recaudación de fondos en el Fairmont.

 

Frunce el ceño. Bueno, valió la pena preguntar.

 

_ ¡Joder! La recaudación de fondos. Sí, por supuesto, Taylor. Tome el Audi, si lo desea. Avise a la Sra. Jones para que envíe mi esmoquin a la oficina, me voy a ir directamente desde allí.

 

_ Gracias, señor.

 

Una vez más, el hijo de puta me pone a la defensiva: Tome el Audi.

 

Joder me encanta conducir ese coche. Además de ser una gama muy alta, cuenta con una amplia visibilidad y dispone de todas las medidas de seguridad que existen. Pero lo mejor de todo, es el sistema de sonido que Grey ha mandado a instalar, es fantástico. Es como tener a los músicos en el coche contigo.

 

Echo un vistazo a sus CDs, es una mezcla muy ecléctica incluyendo de todo,  Rat Pack, Alicia Keys, Red Hot Chilli Peppers, Springsteen, Puccini, Chopin, y un poco de música antigua medieval que nunca he escuchado. Me pongo Californication y subo el volumen bastante alto.

 

He enviado mensajes de texto a la bruja para hacerle saber que estoy llegando. Tratamos de mantener la comunicación al mínimo. Pero primero tengo que echar un vistazo a estas escuelas. No tengo ni idea de lo que estoy buscando, voy a confiar en mis instintos cuando llegue. Realmente tengo muchas ganas de hacer de papá.

 

La primera escuela es jodidamente horrible, lleno de niños pequeños que se ensucian y se comen los gusanos, en lugar de vestir uniformes y  estar sentados en filas, aprendiendo las capitales de los estados. Son tres, por el amor de Dios. El director es un verdadero gilipollas, demasiado, así que le doy mi mejor mirada de tipo duro que está hasta la polla y lo dejo temblando dentro sus zapatos sin cordones.

 

Los dos siguientes son mucho más a mi gusto: tranquilos, amistosos, los niños con aspecto feliz y excelentes instalaciones. El último tal vez tiene la ventaja, de que parece que hacen un montón de campamentos de día y esas cosas al aire libre. No estoy seguro de cómo mi princesa Sophie se sentirá acerca de todo eso, pero seguro que se parece a su padre. Aún así, siempre puedo jugar limpio y dejar decidir a la bruja. Será más fácil si ella toma  alguna elección en el asunto. Voy a decirle que el nuevo jefe va a pagar una u otra.

 

Cuando Sophie me ve, ella  tropieza,   se contonea por el camino mientras me grita: ¡Papá! ¡Papá!

 

Es un momento agridulce, al ver a mi niña preciosa y también sabiendo que yo sólo puedo disfrutar una pequeña parte de la vida de mi hija.

 

Me arrodillo y me echa los brazos regordetes alrededor de mi cuello y  entierro mi cara en su pelo suave y rizado. No me lleno lo suficiente de este increíble olor de mi bebé.

 

_ ¡Hola, mi niña! Creo que has vuelto a crecer. ¿Tienes un beso para tu papá?

 

Ella me planta un beso ruidoso y húmedo en la mejilla y luego arruga su pequeña nariz.

 

_ ¡Ugh, pinchas, papá! Y frota con cuidado su dedo por la barba tenue que me ha crecido desde esta mañana.

 

Miro hacia arriba y la bruja me está mirando.

 

_ Jason.

 

_ Lucy. ¿Cómo estás?

 

_ Bien. ¿Y tú?

 

_ Bien.

 

Ella suspira.

 

_ Sigues siendo el mismo gran conversador, Jason.

 

Frunzo el ceño, pero me tengo que morder la lengua por el centenar de recuerdos que vienen a mi mente, no delante de Sophie.

 

Le hablo de las escuelas que he visto. Naturalmente, ella está enojada por que mi elección se restringe sólo a estas dos.

 

_ ¿Y si yo quiero decidir una escuela totalmente diferente, un mejor lugar para enviar a mi hija?

 

Sophie está jugando en el patio trasero, un juego complicado con un conjunto de caballos de plástico.

 

_ Es nuestra hija. Y puedes elegir, cualquiera de esas dos escuelas, la que prefieras.

 

_ ¿Qué pasa si no me gusta ninguna de las dos?

 

_ No se trata de lo que te gusta, es lo que es mejor para Sophie,  y esas son las mejores.

 

_ ¿Quién lo dice?

 

_ Mira, Lucy. Son buenas escuelas. Sólo tienes que ir y echar un vistazo.

 

_ Estás tratando de intimidarme para que haga lo que tú quieras, como siempre, Jason.

 

_ Por el amor de Dios, Lucy, acaba de ir y ¡mierda!, las he  visto.

 

_ No me grites, Jason. No estamos casados.

 

¡Gracias, mierda!

 

_ Parecen grandes escuelas. Sólo tienes que ir y verlas, me decido a probar un tono más conciliador, por favor.

 

Hay una pausa.

 

_ ¿Cómo está tu nuevo trabajo?, me pregunta al fin.

 

_ Está bien. ¿Cómo está tu madre?

 

_ Bien.

 

_ Bueno.

 

Silencio.

 

_ ¿No tenemos nada más que decir el uno al otro?

 

_ No.

 

_ Bueno.

 

Entro en el jardín y beso a mi princesa. Está en medio de su juego así que ella me dice adiós con la mano de lejos, imperiosamente. Ella es tan parecida a su madre. Pero yo la amo endiabladamente de todos modos.

 

≈≈≈≈

 

La recaudación de fondos en el Fairmont es tan jodidamente aburrida que estoy en peligro de quedarme dormido con los ojos abiertos. Por el trabajo que hago, he estado en muchas reuniones de estas de alta sociedad, maratones de gente hablando llenos de aburrimiento, sólo un montón de gente rica, mostrando su dinero. Todo es por  buenas causas, pero todo tan jodidamente aburrido. Por lo que me dice Andrea, Grey asiste a dos o tres de estas cosas al mes. No sé cómo Grey lo soporta. No sé cómo voy a aguantarlo.

 

Hay alrededor de 250 personas en total y una media docena de ellos tiene seguridad. Como yo, rondan en la parte de atrás, con los ojos parpadeando por la habitación en busca de algo fuera de lo normal, algo que puede ser señal de peligro. Reconozco a uno de ellos: James Rayment, un tipo inglés, ex-SAS, duro como una roca de mierda. Él asiente con la cabeza hacia mí y yo asiento posteriormente. No hablamos.

 

Estoy empezando a ser capaz de leer el lenguaje corporal de Grey y puedo decir que está bastante aburrido. Lo esconde bien, pero puedo ver que él está sosteniendo su cuerpo rígido y luego cada pocos minutos se olvida y empieza a estar inquieto, y luego se da cuenta, y otra vez pone rígida su columna vertebral, tratando de mantener su atención. Creo que el hablante que tiene actualmente en frente tiene  unos tres minutos antes de que Grey se marche de allí.

 

Empiezo a contar. A los tres minutos y 45 segundos Grey me mira y me hace un guiño sutil. ¡Sí, soy bueno!

 

Se desliza fuera de la mesa, le susurra algo al calvo a su izquierda y da pasos de distancia de la mesa. El orador vacila con su partida, lo sigue con sus ojos desde su sitio, pero Grey es un hombre con una misión, quiere salir de allí.

 

Estoy a punto de reunirme con él en la salida cuando Rayment inclina la cabeza y me envía un mensaje sutil. Él golpea su auricular suavemente y pone tres dedos en la manga de su chaqueta. Yo frunzo el ceño y asiento con la cabeza hacia atrás. Él levanta una ceja como si me hiciera una pregunta, y mira hacia la salida. Me está preguntando si necesito ayuda. Probablemente no, le doy una pequeña sacudida de la cabeza y él indica que él comprende. Pero ahora estoy en estado de alerta.

 

Rayment me ha dicho que hay civiles afuera, sin armas, pero provocando algún caos. Esta es probablemente la situación de bajo nivel que Welch me advirtió cuando tomé este trabajo. Rayment me está ofreciendo también un informe de seguridad y me hace saber que tiene ojos y oídos fuera de esta habitación, así que estoy tranquilo, lo que se nos viene encima está bajo control.

 

Grey está a punto de salir de la habitación, pero se para a mirarme. Estrecho mi mirada ligeramente a sus ojos y niego con la cabeza. Se ve molesto pero espera a que llegue a él.

 

_ ¿Qué pasa, Taylor?

 

_ Tres hombres en el vestíbulo, posible intercepción en mente. Debemos salir por la salida de incendios, señor.

 

Grey busca la  salida más cercana de incendios, pero uno de los invitados se ha tirado a dormir allí en  su silla. Si vamos por allí, vamos a tener que despertarlo.

 

Grey niega con la cabeza y empieza a abrir la puerta principal.

 

_ Si yo pudiera ir primero, señor.

 

Frunce el ceño, pero me permite salir delante de él. Los veo de inmediato y me sorprende que la seguridad del hotel no los sacara afuera, putos aficionados inútiles.

 

Dos están sentados fingiendo leer los periódicos y el tercero está apoyado en una columna, tratando sin conseguirlo, de pasar indiferente.

 

Casualmente reviso mi arma. No quiero tirar innecesariamente,  Grey ya me ha dejado muy claro sus sentimientos sobre las armas, pero si eso significa hacer mi trabajo, no me importa un carajo lo que piense, y él lo sabe.

 

Yo no tengo que decir a Grey que los hombres son motivo de preocupación, él puede leer la situación como yo. Pero otros dos hombres entran en el vestíbulo y las probabilidades no son tan favorables. Miro a Grey, él no entra en pánico, de hecho parece que está disfrutando. ¡Mierda! Realmente espero que él no vaya a empezar nada.

 

Cuando ven a Grey, cuatro de los hombres empiezan a cantar.

 

_ ¡Jaulas más grandes! ¡Las cadenas más largas!

 

_ ¡Devorar a los ricos!

 

_ ¡Poder para el pueblo!

 

_ ¡Un fantasma invade el mundo!

 

Grey pone los ojos en blanco. ¡Oh, por el amor de Dios!, ¿podrían ser menos originales?

 

Estoy divertido,  cuatro hombres le están gritando en la cara y él está irritado por su falta de originalidad. ¿Hay algo que se le pase a este tipo? Tomo nota de que un reportero acampado en el vestíbulo se ha puesto en alerta y está tomando fotos. Ya me ocuparé de él más tarde.

 

La seguridad del hotel se está moviendo a un ritmo lento, convergiendo a los cuatro hombres cantando. El servicio de aparcacoches está de pie con la boca abierta, con su dedo metido en el  culo en lugar de ir a buscar nuestro coche, maldito gilipollas.

 

El quinto hombre, del tamaño de un defensa, tiene toda mi atención, claramente él está al mando. Él tiene algo oculto en la mano y podría ser un arma. Pero uno de los equipos de seguridad de mierda de hotel se interpone entre Grey y yo y veo al quinto hombre hacer su movimiento.

 

Empujo al de seguridad de mi camino cuando el quinto hombre levanta la mano.

 

_ ¡Christian! le grito elevando mi voz mientras el obstáculo de la guardia cae.

 

Grey se gira, ve el peligro, baja sus manos y una rodilla, y con la otra pierna barre las piernas por debajo de su atacante. El hombre cae pesadamente, dejando caer su arma. Grey lo patea, lo lanza boca abajo sobre su frente y le quita su arma de la espalda, con el pie y el brazo lo mantiene en una llave brutal, manteniendo sus manos libres. Mira alrededor de sus ojos, en busca de peligro, pero la seguridad del hotel ya ha contenido a los otros cuatro hombres.

 

Por el rabillo del ojo veo a Rayment y a otros dos profesionales que salen de la sala, armas en mano.

 

Grey  permite a uno de los guardias de seguridad que recojan al hombre en el suelo, que está iracundo. Puedo recuperar el arma caída: una lata de pintura roja.

 

Se acerca Rayment a mí.

 

– ¿Estás bien, amigo?

 

_ Sí, gracias por el aviso, Rayment.

 

Sacudo la cabeza y veo que Rayment está sonriendo. Miro a Grey, preguntándome si todavía tengo trabajo, no debería haber dejado que la seguridad del hotel se interpusiera entre nosotros. Él está mirando al fotógrafo que acaba de tomar las fotos de toda una vida: Christian Grey maltratando a un manifestante anticapitalista en uno de los mejores hoteles de Seattle.

 

Camino hacia el fotógrafo y él está sacando fotos todo el tiempo, alejándose de mí.

 

_ ¡Usted no me puede tocar! Sólo estoy haciendo mi trabajo, hombre.

 

Lo ignoro. ¿Él está haciendo su trabajo? Sí, bueno, yo estoy haciendo el mío.

 

Saco la cámara de sus manos y echo un vistazo a todas las fotos que ha tomado. El tipo es bastante bueno, ha cogido la cosa entera, incluyendo el aspecto de goce feroz en el rostro de Grey cuando él tenía en el suelo a ese  hijo de puta. Borro todas las imágenes y, sólo por buenas medidas, saco la tarjeta de memoria, la doblo entre mis dedos, y luego le doy la espalda, dejándolo completamente destrozado. Sabe que acaba de perder por lo menos un pellizco de veinte mil dólares por la pérdida de esas fotos.

 

Él comienza a hablar sobre la Primera Enmienda y la libertad de prensa, pero me importa una mierda. Estoy de un humor de mierda asqueroso.

 

Grey, por otra parte, parece que está disfrutando.

 

_ Voy a por el coche señor, le digo, echando una mirada malvada al empleado del parking que sigue actuando como una figura de cera.

 

_ Bien, Taylor, Grey dice afablemente.

 

El gerente del hotel viene corriendo. El hijo de puta grasoso está pálido, tiene los ojos muy abiertos con aprensión, que va a ser de su puesto si Christian Grey presenta una queja.

 

_ Lo siento mucho, señor Grey. Nunca… No puedo creer… hablaré con nuestro equipo de seguridad… esto es un shock… nunca en el Fairmont, nunca antes… mis disculpas, señor… yo…

 

Grey le hace callar con un gesto de su mano mientras le mira con una mirada divertida en su rostro.

 

_ Un memorable evento para recaudar fondos, Señor Dalton, dice secamente y luego se aleja, dejando al gerente tirándose de la corbata, con el rostro sudoroso por el miedo.

 

El servicio de aparcacoches por fin ha aparecido con el coche. Deja caer las llaves en mi mano y me esquiva a un lado antes de que pueda decirle nada a él, o algo peor. Sabiamente, él no espera una propina.

 

Grey se desliza dentro del coche, cierro las puertas y nos alejamos, esquivando al resto de los fotógrafos de mierda que se agrupan fuera, rebuznando como una manada de burros follando.

 

A medida que nos alejamos, yo capto su mirada en el espejo retrovisor.

 

_ Dale las gracias a tu amigo de mi parte, Taylor. Entradas Premium para el próximo partido de los Marineros,  ¿estaría bien?

 

_ Gracias, señor, murmuro.

 

Parece divertido, pero no habla de nuevo.

 

Supongo que esto ha sido todo un cambio a hacer fusiones y adquisiciones.

 

~~~~

 

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