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Capitulo 4

Muchos de los ex militares sufren de pesadillas.  Auténticos gritos con todas sus jodidas mierdas. Pero  nada comparado a lo que siento al pensar en pasar toda una tarde en un pequeño yate con la Srta. Mía Grey.

 

Para empezar, yo no soy un gran marino. Sí, sí, lo sé.  Un ex-Marine debe tener el agua de mar en sus venas, pero hay una diferencia cojonuda entre estar en unas 40.000 toneladas de un destructor naval, que en una puta canoa de 33 pies con una adolescente cuyas hormonas están más desenfrenadas que un tanque de guerra blindado, y que irse-a-la-cama parpadea en sus ojos como jodidas luces de neón.

 

_ Hola, Taylor. ¿Cómo estás?

 

_ Muy bien, gracias, señora.

 

_ Va a ser muy divertido salir a navegar, ¿verdad? ¿Te gusta navegar? Me encanta navegar. Es una de mis cosas favoritas en el mundo entero. Christian ama navegar, también, ¿verdad, Christian?

 

Él no se molesta en responder, pero puedo ver como pone los ojos en blanco.

 

He conocido a toda la familia Grey en pleno por primera vez. Un día de diversión familiar forzada no es mi idea de diversión, bueno, no desde que me divorcié, pero los Grey parecen llevarse bastante bien. De hecho, es un poco raro ver a mi jefe relajarse hasta tal punto. Juro que en realidad lo he visto hasta sonreír, por lo menos una vez.

 

Efectué una comprobación rápida del yate de la familia sólo para asegurarme de que no había nada mal, obvio, pero todo parecía en perfecto orden. Mira, estoy tratando de adaptarme al jodido espíritu de las cosas, ¿vale? Pero Grey se da cuenta que yo no estaba de acuerdo con toda la puesta a punto.

 

_ ¿Algún problema, Taylor?

 

_ Eh… creo que será mejor que me quede con los vehículos en tierra, señor, digo, agitando nerviosamente los ojos hacia la Srta. Grey, que me tira un beso mientras mi jefe está mirando, ¡por amor de Dios!

 

Entrecierra sus ojos, creo que tiene todo el derecho de despedir  mi culo, lo sé, pero en vez de eso me dice:

 

_ Está bien, Taylor. Te veré en un par de horas.

 

¡Joder! ¡Por los pelos!

 

Mía le pone mala cara. Incluso le hace pucheros. Puedo ver a su madre teniendo unas palabras con ella. Francamente, si yo fuera su padre, me compraría una bola, una cadena y una escopeta y contrataría a un guardaespaldas 24/7, una mujer, ex-soviética, un guardaespaldas francotirador podría hacerlo. ¡Exacto!

 

El Señor Grey viene a hablar conmigo. No me gusta hablar. Pero soy educado y contesto a sus preguntas inteligentes de abogado del culo de una manera neutral. No me importa si es el padre de mi cliente, pero no le voy a contar ni una mierda. Curiosamente, parece complacido por mis respuestas taciturnas y siento que he pasado algún tipo de prueba con él.

 

Es obvio que quiere mucho a su hijo, pero todos son muy formales con él, no lo abrazan, ni siquiera la madre. Aunque la única que parece seguir sus propias reglas es la Srta. Grey. Sin sorpresas. Ella lo abrazó con la fuerza suficiente para derribar a un defensa,  pero él sólo sonrió, lo cual fue bastante dulce. Estoy viendo a mi cliente con una nueva luz hoy.

 

Entonces, el hermano mayor, Elliott Grey, aparece. No hay archivo de él, por supuesto, pero Welch me ha dado los detalles básicos. Dirige su propia empresa de construcción pero, inusualmente, no parece dar sobornos a las leyes de derivación de zonas, trabaja con toda esa mierda del medio ambiente, paneles solares y casas neutras en carbono. Le gustan las mujeres, un montón de ellas.

 

Pero el saludo que tiene con su hermano hace que casi me desmaye de la impresión.

 

_ Oye, hermanito, ¿ya te has estrenado o sigues puntuando cero? Pronto cumplirás los veinticuatro, hora de solucionar ese asunto. Estoy seguro de que podrías encontrar alguna universitaria agradable con la que puedas practicar o… algún universitario, lo que más te guste.

 

¿Qué?

 

_ Vete a la mierda, Elliott, le dice Grey, pero sin estar particularmente molesto, sólo ligeramente irritado.

 

No puedo dejar de mirar fijamente a mi cliente, es evidente que su familia no tiene ni puta idea de su estilo de vida. Su propio hermano cree que es virgen, por amor de Dios, y por el tono de sus palabras incluso duda de que sea heterosexual.

 

Vaya, esto se ha convertido en secreto a un nivel completamente nuevo. Quiero decir, ¿cómo se las ha arreglado para ocultar el hecho de que tiene una sala de juegos en su apartamento? No puedo creer que la Srta. Grey no haya pasado por ese lugar como una bola de demolición queriendo explorar hasta el último rincón. Pero supongo que no. Toda una revelación.

 

Desde mi visión periférica veo que Grey me está mirando, pero mi cara está todavía en la posición de punto muerto. No señor, no pienso decir nada, ni aunque me torturaren.

Él deja a su propio hermano que se burle de él por ser gay. No lo entiendo, en absoluto. Quiero decir, simplemente se folla a una tal Srta. Saunders durante cinco horas seguidas, sin juego de palabras, y no le cuenta ni una palabra a su hermano que cree que es virgen.

 

No. No tiene sentido. No para mí. Quiero decir, nadie apenas comienza con relaciones de sexo y masoquismo,  pero por lo que sé de Harvard habían algunos clubes de fraternidad de  S & M. ¿Alguna vez estuvo en uno? Obviamente no, así su familia hubiera sabido que no es gay. Hay algo raro aquí, quiero decir más que raro. Es obvio que él se preocupa por su familia y puedo ver que los ama, pero se podía decir que no han estado cerca, no saben nada de él. O sea, ¡Cristo!, yo lo conozco hace sólo  una semana de mierda y ya lo conozco mejor que ellos. No es que sea asunto mío, salvo en la medida en que afecte mi trabajo.

 

La otra cosa que me sorprende es que él dejó a la Srta. Saunders sola en su apartamento mientras está fuera. Para un tipo que está tan obsesionado con la privacidad, por muy buenas razones, no parecía en lo más mínimo preocupado con eso.

 

Una vez que los Grey parten, paseo por el puerto mirando los veleros y cruceros de lujo hasta encontrar un bar con una vista despejada de todo el muelle. Leo un periódico y me tomo un café. No está mal, pero no tan bueno como el de Gail. Me pregunto qué es lo que estará haciendo este fin de semana. Me pregunto si ella está con su marido.

 

Tengo un estado de ánimo amargo, así que comienzo a leer las páginas de deportes primero, hubiera deseado haberme traído un libro para leer. Me gusta Huxley y Burgess, pero cuando yo era un niño me leí todas las novelas de Rider Haggard. Por eso me uní a los  Marines, quería ir en busca de más aventuras de las que podía encontrar en la pequeña ciudad de Idaho, supongo.

 

La familia feliz regresa un par de horas más tarde y Grey, sin ningún esfuerzo,  lo dispone todo para no dejarme solo con su hermana. Me pregunto si él va a tener algunas palabras conmigo en el coche sobre ella, pero no dice nada. Parece preocupado, perdido en sus pensamientos.

 

Cuando volvemos a Escala me da el resto del día libre. Supongo que va a su cuarto de juegos, pero en vez de eso se dirige a su oficina. Parece ser adicto al trabajo, a follar y a la vela son las únicas maneras que tiene para desahogarse. No parece que beba mucho, no fuma, y ​​conozco de su postura contra las drogas. Todos sus empleados tienen firmada una cláusula de hacerse análisis periódicamente en sus contratos, incluyéndome a mí. No necesito las drogas, estoy con la vida.

 

Como no me necesitan, decido  salir y tomar una cerveza, entretenerme con unos juegos en un bar de deportes que vi en el camino, hacer cosas normales ¡joder!, cuando de repente veo a la Srta. Saunders asomada en mi puerta. No me gusta el hecho de que haya entrado en el ala del personal. Esto es privado. ¡Mierda!

 

_ ¿Señora?

 

_ ¿Está el señor… regresó el Señor Grey?

 

_ Sí, señora. Está en su oficina.

 

Ella ya lo sabe, por que acaba de pasar por su jodida oficina.

 

_ ¿Puedo preguntarte algo sobre el Señor Grey?

 

_ No, señora, no puede.

 

_ ¡Oh! No voy a contarle lo que hablemos, me insta.

 

Esto se está volviendo molesto. Necesito cortarla.

 

_ Señora, no tengo nada que decirle.

 

De repente veo de pie a Grey en la puerta. Su rostro está pálido de furia. La Srta. Saunders se pone pálida cuando lo ve.

 

_ Sala de juegos, gruñe hacia ella.

 

Ella escapa lejos mirándole aterrorizada. La expresión de su rostro es jodidamente aterradora, como si su auto-control pendiera de  un hilo. Me siento mal por lo que le espera a la Srta. Saunders, pero ella siempre  puede decir que no.

 

Me quedo mirando impasible a Grey esperando que me dijera algo, pero puedo ver que su furia ha disminuido a otro nivel, se vuelve sobre sus talones y se va.

 

Estoy tan jodidamente contento de estar fuera de ese departamento durante las próximas horas. Cuando regreso, el lugar está tranquilo. Compruebo el circuito cerrado de televisión, como de costumbre, y me doy cuenta que la Srta. Saunders y el Audi azul se han ido del garaje. Tanto si se fue o la echaron,  no lo sé.

 

Me despierto en la madrugada por el sonido del piano procedente de la sala principal. Vuelvo a dormirme escuchando a Chopin.

 

El domingo pasa sin incidentes, Grey está de muy mal humor, pero eso no es nada nuevo. Se desquita en sus hojas de cálculo y en algún pobre inocente que le oigo gritar a través del teléfono. A  la hora de comer llegan algunas personas para vaciar toda la ropa y los efectos personales de lo que fue la habitación de la Srta. Saunders. Y él me dice que ya no está en su lista de visitantes permitidos. Hasta la vista, Srta. Saunders. A continuación, el técnico llega para arreglar el cableado defectuoso en la salida de emergencia, pero el día se alarga sin cesar.

 

Así que me siento en mi oficina, estoy con los ojos vidriosos tras continuar chequeando más archivos sobre el personal de Grey cuando el circuito cerrado de televisión me muestra que Gail está de regreso. Me irrita que esté tan feliz de verla. Por lo que sé, ella ha estado jugando este fin de semana a la familia feliz. Pero no puedo evitarlo, me dirijo hacia el vestíbulo para reunirme con ella cuando sube en el ascensor.

 

Está sorprendida de verme, pero me regala su enorme sonrisa y no puedo evitar sonreír de nuevo.

 

_ ¡Hola, Jason! Qué bueno que te encuentro. ¿Tuviste un buen fin de semana?

 

Yo sé que ella sólo está siendo amable, pero su voz es tan dulce y caliente, tan personal. Entonces recuerdo que me ha hecho una pregunta.

 

_ Paso, Gail. Paso.

 

Ella sonríe con simpatía.

 

_ Bueno, apuesto a que estás listo para cambiar tu cena fría, ¿verdad? ¿Qué te parece un  risotto con chorizo ​​para cenar?

 

_ Eso suena condenadamente bien, gracias, Gail.

 

Ella sonríe, de nuevo,  con esa sonrisa hermosa.

 

_ ¿Y cómo está el Señor Grey?

 

_ Preocupante. La Srta. Saunders se marchó, se llevaron todas sus pertenencias.

 

_ ¡Ay,  qué cosa!, suspira.

 

Y eso es todo lo que ella dice.

 

De repente se iluminan los botones del ascensor, alguien está subiendo. Algún familiar de Grey, ¿tal vez? Pero prefiero averiguarlo, así que regreso a mi oficina y miro la CCTV. Es una mujer rubia de casi cuarenta años. Supongo por la lista permitida, que debe ser una tal Sra. Lincoln. No sé cómo qué tipo de relación tienen, pero debe estar muy cerca de Grey si ella tiene los códigos del garaje y del ascensor. ¿Tal vez otra de sus compañeras en su  sala de juegos? Sé que no le gustan rubias.

 

Paso a ver a Gail de camino hacia el ala del personal antes de dirigirme hacia el ascensor.

 

_ Es una tal Sra. Lincoln, le digo.

 

Su boca se aprieta ligeramente.

 

_ Ya veo, dice.

 

Deduzco que a Gail no le gusta esta mujer por alguna razón. Interesante.

 

Toco a la puerta del despacho de Grey.

 

_ ¿Qué?, me escupe.

 

_ La Sra. Lincoln está subiendo.

 

_ ¡Oh, por el amor de Dios! ¿Qué es lo que quiere? ¡Joder! ¡Mierda! Hazla pasar.

 

Obviamente está encantado de verla.

 

Se abren las puertas del ascensor, aparece la Sra. Lincoln. Es imponente, de una forma fría e indiferente. Perfecta figura, el cabello peinado de peluquería, ropa cara de diseño, pendientes de diamantes reales. Sus ojos azules de hielo me miran inquisitivamente mientras su boca se curva mostrando una falsa sonrisa. Ella es buena para fingir sinceridad.

 

_ Buenas noches, Sra. Lincoln. El Señor Grey está en su oficina, señora.

 

_ Oh, gracias. ¿Taylor, supongo?

Ella sabe quién soy.

 

_ Sí, señora.

 

Ella me sonríe de nuevo, pero hay algo desagradablemente frío en la Sra. Lincoln. Su expresión es de un tiburón, un depredador.

 

Me espero para oír el intercambio de palabras cuando ella entra a la oficina de Grey.

 

_ Buenas noches, Christian.

 

_ ¿Qué es lo que quieres, Elena? Estoy trabajando.

 

Su respuesta es grosera, casi infantil.

 

_ Sólo me he dejado caer para ver a un viejo amigo, Christian. ¿No vas a ofrecerme una copa?

 

Parece que la Sra. Lincoln no se siente intimidada por Grey, a diferencia de la mayoría de la gente.

 

Él la conduce a la habitación principal y me dirijo a mi oficina. Puedo oír el tono de su voz, pero no sus palabras. Suena como si le estuviera regañando por algo y él la está escuchando. Estoy intrigado.

 

Puedo comprobar en los archivos del gabinete, así como en los archivos electrónicos a los que tengo acceso por mi trabajo, que no hay ningún archivo personal sobre ella, sino una referencia de un acuerdo de negocios que Grey tiene con la Sra. Lincoln. Estoy perplejo al ver que tiene una participación en la cadena de salones de belleza. Simplemente no parece encajar con sus intereses de negocio. Tal vez es el socio silencioso.

 

Mi estómago ruge, recordándome la oferta de Gail para la cena. Vago hacia la cocina, atraído por el delicioso olor que emana de allí. Pero el comportamiento de Gail es forzado y está haciendo ruido a su alrededor, mejor no cruzarse en el camino de Gail.

 

_Realmente no puedo soportar a esa mujer, sisea con los dientes apretados.

 

_ ¿La Sra. Lincoln?

 

_ ¿Quién más?, me gruñe.

 

Estoy desconcertado. ¿Por qué está enojada conmigo? ¡Jodidas mujeres!

 

_ Oh, lo siento, Jason, se disculpa inmediatamente. Es sólo que me pone los pelos de punta. Lo sé, lo sé. No es de mi incumbencia con quién se divierte el Señor Grey pero hay algo tan… frío y calculador en ella. Y la forma como lo mira, pretendiendo ser toda dulzura y luz, cuando en realidad…

 

Ella se detiene.

 

_ Oh, no me hagas caso. No debo hablar de más. Por favor, olvida lo que te dije, Jason.

 

_ Tus secretos están a salvo conmigo, Gail. Todos ellos, cualesquiera que sean.

 

Ella suspira.

 

_ Gracias. Realmente no debería hablar así de la amiga de la Dra. Trevelyan.

 

_ ¿La Sra. Lincoln es amiga de la madre del Señor Grey?

 

_ Sí. Al menos, así es como él me la presentó. La Dra. Trevelyan mencionó que el Señor Grey hizo algunos trabajos en el patio de la Sra. Lincoln, cuando estaba en la escuela. Un trabajo de sábado, supongo. Creo que esa es la forma en que se conocieron, ella se ve desconcertada. Está bien, ¿no?

 

_ No tengo la menor idea, le digo, un tanto hipócrita.

 

Gail frunce el ceño y yo busco una manera de cambiar el tema.

 

_ ¿Cómo estuvo tu fin de semana?

 

_ Oh, tranquilo, gracias. Mucho mejor que el tuyo creo, me dice sonriendo y arqueando una ceja.

 

Decido investigar un poco más.

 

_ ¿Qué has hecho?

 

_ Relajarme, leer algunos libros, dar un paseo por el océano. No mucho.

 

_ Suena muy bien, Gail.

 

_ Sí, lo fue, me contesta con una gran sonrisa.

 

Ella todavía no ha mencionado a su marido. Bien, es hora de jugar o pagar.

 

_ ¿Estabas caminando con el Señor Jones?

 

Ella parpadea hacia mí, sus ojos azules preciosos se nublan. ¡Oh, mierda!

 

_ Mi esposo murió hace cinco años. Había pensado que lo habías visto en mi archivo, Jason.

 

_ Yo… no he leído tu expediente, Gail.

 

_ ¡Oh! Hace una pausa, y luego sonríe. ¡Ya veo!

 

Me doy cuenta que la estoy mirando, su sonrisa se desvanece lentamente y su respiración queda atrapada en su garganta. Doy un paso hacia delante cuando suena el maldito intercomunicador de la cocina.

 

Gail parpadea dos veces y luego responde:

 

_ Sí, señor Grey… ahora mismo se lo llevo.

 

Ella sonríe dulcemente y se afana sobre la cocina, con las mejillas rosadas. Niego con la cabeza. ¿Qué estás haciendo, ¡mierda!, Taylor? ¡Ella es del personal! ¡Tú eres del personal! ¿Quieres perder tu jodido puesto de trabajo?

 

Me dirijo de nuevo a mi oficina y desecho la idea de los dos juntos. Es una maldita regla de oro, nunca, pero nunca, te folles a tus compañeros de trabajo. Por supuesto, eso no fue un problema cuando estuve en la Marina. Tal vez, entonces, deberías retirarte a un jodido monasterio de mierda, Taylor.

 

Para aclarar mi mente, pienso en lo que Gail me dijo de la Sra. Lincoln y lo que he leído en su expediente, amiga de la familia, está en los negocios con Grey, no se siente intimidada por él, la forma en que ella lo regaña, tiene su propio código de acceso privado, es fría y autoritaria, trabajó para ella cuando era un adolescente, es una siniestra hija de puta… y de repente lo entiendo, toda esa cosa del S & M, la razón por la que Grey nunca tuvo una cita, la razón de que su familia no sepa nada acerca de su estilo de vida retorcida. Todo se resume  en una cosa: la Sra. Elena Lincoln.

 

¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda!

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