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Capítulo 3: Gail, esencia de mujer

Sé que aún es demasiado pronto para que regrese Jason, aún le falta como una hora o más para llegar, pero no puedo dejar de estar pendiente de escuchar  el sonido del ascensor y sus pasos en el pasillo.

Desde ese horrible incidente con Leila, no me gusta estar en el apartamento sola y, claro está, no quiero ir a dormir. No es que yo sea ansiosa, sé que eso molesta a Jason y estoy tratando de  mostrarme más segura. Se siente muy mal porque todo sucedió cuando él estaba ausente.

Todavía no la ha encontrado, a pesar de los extensos recursos del Sr. Grey y la experiencia combinada de Jason con el equipo del Sr. Welch. Yo no llegué a conocer mucho a Leila cuando ella venía al Escala, pero se la veía una chica dulce, brillante y curiosa. No dura y quebradiza como algunas de las otras. Tal vez por eso ella duró más tiempo que la mayoría, de alguna manera ella era como la Señorita Steele. Pero sólo en algunos aspectos. Jason pensaba que era muy manipuladora y que estaba completamente obsesionada con el Sr. Grey. Supongo que tenía razón después de todo. Espero que no recuerde la apuesta que hicimos sobre esto… o tal vez sí.

Me alegré cuando el Sr. Grey encontró a  una novia normal, él era tan diferente con ella. No era más que eso… feliz. No hay otra palabra para describirlo, salvo tal vez amor. Él le presentó a su familia, todo un comienzo,  y tuve esperanzas, muchas. Tengo muchas ganas de  que esta noche les salga todo bien, a los dos. Sería horrible si regresara a ser frío, sin emociones, un viejo prematuro, en realidad me da la impresión de que le robaron su juventud, su adolescencia. Ese pensamiento me lleva a la Sra. Lincoln, maldita mujer. Yo no entiendo por qué el Sr. Grey es amigo de ella. Ella es realmente desagradable y sé a ciencia cierta que ella está involucrada, de alguna manera, en el reclutamiento de las sumisas  del Sr. Grey. ¿Y el nombre de su cadena de salones de belleza? Esclava. Suena bonito, ¿no? Pero uno de sus significados hace que se me revuelvan las entrañas. Oh, sí, ella tiene un sentido del humor muy retorcido, muy desagradable. Realmente es una mujer siniestra, siempre vestida de negro.

Si el Sr. Grey vuelve a sus viejas costumbres, no creo que lo pueda entender y tampoco creo que Jason lo entienda. Está,  terriblemente, aficionado a la señorita Steele, a pesar de que no lo admitirá nunca.

Hay algo tan especial en Anastasia,  ella trajo al Sr. Grey a la vida y cuando se fue… bueno, fue horrible. Ha sido terrible verlo tan roto. Pero ella le ha dado una segunda oportunidad. Jason estaba tan contento cuando se enteró de que irían a Portland juntos, a una  exposición de fotografía. Fingió no estarlo, por supuesto, pero eso les pasa a  los hombres, siempre están pensando que tienen que esconder sus emociones. Pero Jason no puede engañarme.

Entiendo sus razones de querer permanecer al margen sin emociones, tanto como sea posible cuando se trata del Sr. Grey. Jason dice que para trabajar como personal de seguridad es necesario mantener cierta distancia, para siempre estar alerta. Dice que si toma demasiada confianza con el cliente eso afectará a su juicio profesional. Bueno en mi opinión, él puede fingir todo lo que sea pero yo sé que no es así, sé que significa más.  Utiliza el humor como una forma de desviar la verdad, de lo que realmente está pensando. Aunque su lenguaje es otra cosa, no es nada que no haya escuchado antes, pero me alegro de que logre contenerse delante de Sophie la mayoría de las veces. Pero cuando él está conmigo, en la cama, veo el verdadero Jason, está desnudo, y no me refiero sólo a la ropa, a pesar de que por sí mismo es una imagen deliciosa. Lo que quiero decir es que no esconde quién es en el fondo. Me encanta la forma en que me da todo de él. Sé que mantiene las cosas del trabajo en secreto, porque piensa que me van a molestar o dañar, pero él nunca  me esconde, quién es. Siempre sé exactamente donde estoy con Jason.

Y todavía quiere casarse conmigo. Estoy segura de que él piensa que un día voy a venirme abajo  y voy a ceder, pero tenemos cosas que resolver entre nosotros, aunque estamos cada vez más cerca, creo.

Por último, creo escuchar los sonidos que he estado anhelando oír. Levanto la vista desde el sofá y veo entrar a Jason en la habitación, está sonriéndome.

_ Hola, nena.

Se ve cansado. Bueno, eso no es sorprendente,  ha conducido casi seiscientos kilómetros esta noche y él se levantó muy temprano, como de costumbre.

_ ¿Tienes hambre, mi amor? ¿Puedo ofrecerte algo de comer?

Niega con la cabeza.

_ No, realmente. No me importaría tomar una cerveza. ¿Tal vez un sándwich?

No puedo evitar una sonrisa, “No, realmente” significa “Sí”, así que me pongo en pie y le traigo la comida.

_ Oh, bien, porque hoy  hice este sándwich de ensalada de pollo para ti, ¿te parece bien?

_ ¡Dios, te amo,  Sra. Jones! Soy un maldito hombre afortunado.

_ Sí, lo eres. Y no lo olvides. Pero dime, ¿cómo te fue con el Sr. Grey y  la Señorita Steele?

Él sonríe y mi ansiedad se refleja en mi rostro.

_ Bueno, si había alguien que tenía más probabilidades de meter la pata ese fue el jefe… pero ella va a darle otra oportunidad.

No puedo dejar de suspirar con alivio.

_ ¡Gracias a Dios por eso! ¿Lo dejaste en el apartamento de la Señorita Steele?

_ No, la dejó y regresó aquí. Supongo que él quiere, no lo sé, tomarlo con calma. Pero le devolvió el portátil, su BlackBerry y le regaló un IPad que le compró. Me imagino que mañana tendré que llevar su coche, aunque él no le ha mencionado nada a ella todavía.

_ Sí, ella se siente bastante  incómoda con todos esos regalos tan generosos.

_ Sí, y no quiero estar cerca cuando él le mencione el coche. Y voy a estar en alerta, comenta con un duro gesto mientras golpea la mesa con el puño cerrado.

_ ¡Jason! ¿Qué  es lo que no me estás contando?

_ ¿Eh? Nada, sólo que mañana ella se va a tomar unas copas después del trabajo con su jefe, ese tal Jack Hyde, ese personaje del que te hablé. Tiene una jodida mirada fría, ese hijo de puta.

_ Apuesto a que el Sr. Grey no le gustó.

_ Se podría decir que no. Pensé que iba a rasgar la garganta de ese tipo cuando lo vio mirar a  Ana, cuando fuimos a recogerla a la puerta de su trabajo. Si llega a bajarse lo hubiera tenido que defender, y mira que odio lavar la sangre de mis trajes.

_ ¡Qué magnánimo eres!

_ ¡Oh, nena! Me encanta cuando utilizas palabras largas. Me pone cachondo.

Hmm, voy a tener que añadir  a la lista de cosas que le ponen caliente a  Jason,  es una lista bastante larga.

_ Bueno, ya sabes lo que dicen, cariño, que  cunnilingus es un verdadero trabalenguas.

≈≈≈≈≈≈

Por primera vez en varias noches, seis noches, para ser exactos, no me ha despertado el jefe tocando  esa puta  mierda sensiblera en el piano.

Aun así, no puedo dormir. Gail está durmiendo  a mi lado, estoy  mirando lo hermosa que es y quiero extender la mano, tocarla sólo para asegurarme de que es real. Pero no quiero despertarla, así que sólo estoy junto a ella, mirándola.

Finalmente decido ir a hacerme un café, aunque todavía falta una hora para que comience el amanecer. Hay algo que sigue molestándome, un pensamiento en el fondo de mi cerebro que no me deja descansar, algo que no puedo olvidar. Estoy molesto con  toda esta mierda que ha sucedido. ¿Volverá Leila Williams a entrar en el apartamento? La respuesta es NO, no puedo permitirlo.

Así que me dirijo a mi oficina y reviso el video de seguridad de nuevo.

¿Qué es lo que no veo? ¿Qué demonios se me escapa?

Joder, me estoy poniendo como el obsesivo del control del jefe. Voy a contar el número de veces que digo ‘mierda’ en un día. Sus cincuenta tonos de mierda se me deben haber pegado. Uno: Lo siguiente que sé es que se van a disparar botellas de champán de mierda de mi culo. Dos: Ok, yo en realidad no tengo pruebas de lo que el jefe ha hecho, pero he visto su sala de juegos. Normalmente aparece en mis pesadillas, junto con el equipo de lucha olímpica de hembras y un conjunto de tapones anales, extra grandes. Como si fuera a vivir una historia de horror de mierda a punto de ocurrir. Tres: ¿y si me pongo a pensar que escuchar la música de La Traviata va a animarme? sabré que es hora de ofrecerme voluntariamente para que me hagan  la lobotomía frontal, después de todo. Me pregunto si el seguro médico del jefe lo cubre. La verdad es que tengo toda esa mierda de anoche dando vueltas en mi cabeza. Todas las historias de terror del jefe y su infancia jodida. Cuatro: ¡MIERDA! ¡MIERDA! ¡MIERDA! Cinco…Seis…Siete. Lo había adivinado en su mayor parte, no es difícil cuando ves las pruebas en todo su cuerpo y le he escuchado esos gritos en la noche, muchas veces, pero escuchárselo decir eso a alguien que no sea su psiquiatra, es muy duro de escuchar. No puedo entender cómo alguien puede hacer esa jodida mierda a un niño. Ocho: Si alguien tocara a Sophie así, lo mataría. Me gustaría darle caza y sacarle los putos ojos de mierda fuera, y lo disfrutaría mucho.  Nueve: ¡MIERDA! Basta con el recuento de mierda o tendré que quitarme los calcetines y usar los dedos de los pies. Diez: Oh, espera… Once.

No puedo decirle a Gail que toda esta mierda oscura me asusta bastante. Ella piensa que soy un tipo duro. Tal vez por eso ella no se decide a casarse conmigo. Y, lo que es realmente aterrador, tal vez es por eso que puedo trabajar para el jefe: Sé lo que se siente cuando se experimenta el horror.  No hay un hombre, o una mujer, que haya luchado  en el Oriente Medio que no  lo tenga. Te aíslas de todo esa mierda,  y te mantienes lejos de la gente normal. Yo solía pensar que el viejo Taylor murió allí… pero luego conocí a Gail. Pero la mierda que al jefe le pasó cuando era niño… No siempre se supera eso, tú puedes seguir adelante con tu vida, pero no siempre superarlo.

La Señorita Steele está asumiendo un desafío de mierda con Grey. He visto la forma en que las mujeres lo  miran. Joder, he visto la forma en que algunos hombres  le miran. He tenido mujeres acercándose a mí  dándome su número de celular, con la esperanza de que se lo vaya a dar  al jefe (y no es que yo sea un tipo envidioso, pero eso duele) Incluso un número bordado en la ropa interior. Yo no me atreví a dárselo al jefe… me tomó un tiempo para explicárselo a  Gail. Pero el sexo de la reconciliación, más tarde, valió la pena. Había marcas de uñas en mi espalda que incluso hizo que el jefe me mirara dos veces. Tal vez fue sólo interés profesional, pero te juro que casi esbozó una sonrisa. Sí, tengo una tigresa en mi cama.

Las imágenes de CCTV no revelan nada nuevo. Otras dos horas de mirar las cintas de blanco y negro y  me siento como si hubiera tirado de mi cerebro a través de mi nariz y me lo hubiera reinsertado a través de mis ojos. Es como si hubiera visto  repeticiones de Dora la Exploradora con Sophie. Termino con mi cerebro colapsado de tantas aventuras.

Estoy pensando en lo extraña que es mi vida, cuando oigo un ruido a mis espaldas y giro, mirando alrededor, buscando un arma que no llevo. ¡Mierda! Mi ritmo cardíaco va lo suficientemente rápido como para convertirme en un monstruo de velocidad vertiginosa.

_ ¿Algo que informar, Taylor?

Voy a ponerle una campanilla alrededor de su cuello por acaso si él va a empezar a merodear o algo por el estilo.

_ No, señor.

_ Cinco minutos.

_ Sí, señor.

¿Ves eso? Ni una palabra en vano. Eso es lo que yo llamo discurso breve y directo.

Me dirijo de nuevo hacia los cuartos del personal y tiro del pantalón de chándal y las zapatillas de deporte.

¿Otra de las cosas que me encantan de Gail? Ella plancha mis pantalones de chándal. Sé que es tonto y sin sentido y completamente innecesario y, seamos sinceros, nadie se plancha unos pantalones que va a sudar, pero me encanta que Gail se preocupe lo suficiente por mí como para que lo haga. Creo que me encanta porque no tiene sentido, sólo es mi chica cuidando de mí. No como la perra de mi ex, su idea de cuidarme era asegurarse de que la cama estuviera caliente con mi mejor amigo mientras estaba en Afganistán.

Gail se acaba de despertar, es una hermosa vista. Me dan ganas de revolver su pelo aún más y recordarle por qué me llamó Marco Polo anoche. La hice ver hasta fuegos artificiales.

Pero no tengo tiempo. Joder, esto apesta. En mi interior soy casi un poeta, aunque nadie lo crea y por mi apariencia parezca un tipo de la Edad Media.

Ahora me toca salir a correr por las calles de Seattle, híper consciente de que mi Korth se mantenga caliente junto a mis costillas. Sé que el jefe no aprueba que lleve un arma, pero me importa una mierda, aunque yo sé que Gail lo odia.  Y eso si me preocupa.

Pero que  no me pidan que la deje atrás, sobre todo mientras la mujer Williams anda suelta, sería como pedirme que luche contra la Señorita Mía Grey sin armadura.

¡Oh, infiernos!

Mi personalidad alegre cae en picada llegando a los alcantarillados cuando recuerdo que voy a ver a Mía la Diva el sábado y con fuegos artificiales incluidos. Me pregunto si los Grey tienen una trinchera en el jardín.

¡Por favor enterrarme ahora!

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