Skip to content

Capítulo 2

Conduzco como alma que se lo lleva el diablo hacia mi apartamento. A Elena no le gusta esperar. Me pregunto qué está haciendo aquí. Ella no me había dicho que iba a venir. Pero sé que a ella le gusta hacer visitas sin previo aviso para mantenerme siempre prevenido, siempre alerta, ya que rara vez me deja saber cuándo tiene pensado visitarme. Esta es la primera vez en dos años que no me ha encontrado donde se supone que debo estar. Sus ojos me miran furiosos y  fríos cuando salgo de mi coche.

_ ¿Dónde estabas?, sisea.

_  Estaba estudiando.

_ ¿Solo?

Mierda.

_ No.

_ ¿Hombre o mujer?

Oh, mierda, mierda, mierda.

_ Elena, yo…

No me da la oportunidad de terminar la frase,  ella me golpea con fuerza en la mejilla y luego me da un revés en la otra, siento todos sus nudillos impactar en mi labio. Luego me agarra la cabeza y tira de mí hacia abajo, besándome brutalmente. Puedo saborear la sangre en mi boca. Siento impulsos de deseo a través de mí, de besarla de nuevo y puedo sentir su lengua sondeando el corte que ha hecho. Pero entonces ella me empuja y me golpea duro otra vez. Me zumban los oídos.

_ No me gusta compartir, Christian, ella gruñe. Creo que esta vez te has estado portando mal todo el tiempo que he estado fuera. Voy a tener que hacer algo al respecto. Entra en el coche.

En silencio, me dirijo a la puerta del copiloto de su coche de  alquiler y hago lo que me dice. No sé dónde me llevará, pero ella está en un estado de ánimo furioso, por lo que probablemente va a ser algo vicioso. Como de costumbre, la idea me excita y mi polla empieza a empujar contra mis pantalones. Dios, es tan hermoso cuando está enfadada, sus fríos ojos azules se reducen en furia. No la he visto en tres semanas y estoy tan caliente como el infierno. Pero, de repente pienso en Shelly y sus ojos color avellana cálidos. El pensamiento me pone nervioso. ¿Qué? Esto es tan confuso. Quiero preguntar a dónde vamos, pero Elena no está de humor para conversar. Sé que va a ser malo.

Así que me sorprende cuando ella nos lleva a un área relativamente cutre y estaciona el auto en una calle secundaria.

_ Fuera, me ordena.

Me deslizo fuera del coche y la sigo a dos pasos por detrás como es el comportamiento apropiado para un sumiso. Pensé que iba a llevarme a un motel barato donde nadie nos oiga, o en todo caso a un lugar donde si nos oyen a la gente no le importe, pero me doy cuenta, por la música palpitante,  que se trata de un club nocturno. Mi respiración se hace más densa, tal vez sólo quiere bailar primero y follar después. Se detiene en la entrada y serpentea su brazo alrededor de mi cintura, empujando la mano en el bolsillo trasero de mis vaqueros y apretando mi culo duro. Ella me está dejando saber que ella está a cargo, como si hubiera alguna duda al respecto.

La calle está llena de varios clubes y bares de mala muerte con ventanas sucias. Enfrente hay una escena donde un grupo de mujeres sacan a patadas a un pendenciero a la calle, mientras están riendo y hablando. Supongo que es un lugar donde las lesbianas pasan el rato. Por un segundo me divierte la idea que este lugar sería un santuario para mí. Sonrío sin permiso y puedo ver que la furia de Elena se dispara a otro nivel más alto. Mi sonrisa desaparece de mi cara; yo no estoy preparado para esto. Pero si estoy listo para esto: mi polla dando sacudidas por la anticipación, de nuevo.

Tardo sólo unos segundos en darme cuenta de que este es un club de BDSM. El supervisor de la puerta mira con recelo a mis jeans casuales y mi camiseta pero la mirada firme de dominante de Elena lo persuade para dejarnos entrar.

Ella no me ha llevado a muchos clubes, una vez en Seattle y un par de veces en Portland. Nunca hemos estado en uno en esta ciudad, por lo menos, yo no. En cambio no sé si Elena ha estado. Yo no sé ni quien la introdujo en todo esto. Ella nunca me lo ha dicho. Lo que es seguro es que no fue Linc, su marido. Él no tiene ni idea de lo que realmente le gusta. ¿O quién? Bendita mierda.

La música está vibrando fuerte, demasiado fuerte como para hablar, pero Elena no está interesada en hablar conmigo, no esta noche. Ella me saca a bailar y empezamos a movernos. Elena baila segura de sí misma, ella sabe  bailar y ella me ha enseñado bien. De repente  agarra del dobladillo de mi camiseta y tira de ella por encima de mi cabeza, metiéndola en el bolsillo trasero de mis jeans. Sé que mis ojos se han abierto aprensivamente,  temo que me vaya a tocar.

Ella sabe lo que siento por eso, y, expuesto así, alguien podría tocarme. ¡Cristo,  está muy enojada conmigo! Mi boca se seca y siento como se acelera mi frecuencia cardíaca.

Ella me mira con una expresión triunfal y cruel en el rostro. Puedo adivinar lo que vendrá después.

Agarra mi muñeca y me arrastra  a través de la pista de baile, y luego habla con rapidez a uno de los empleados, una mujer rubia vestida con un traje brillante, de cuero rojo esclavitud.

Nos conduce a la escalera del fondo, creo que Elena ha reservado una habitación privada,  un cuarto privado totalmente equipado. La rubia da a Elena una clave, lanza una mirada fría y calculadora sobre mí, y se va.

Yo sé lo que tengo que hacer. Me quito los pantalones y mis bóxer mientras ella me mira y me arrodillo junto a la puerta, con los ojos hacia abajo, con las manos en los muslos, las rodillas separadas y con una creciente erección.

_ Me has enfadado seriamente, dice en voz baja. Ahora, ¿qué voy a hacer con eso?

La pregunta es retórica: los dos sabemos lo que va a hacer.

_ Ve y ponte contra la pared, me dice ella.

Me levanto rápidamente y camino a la pared decorada con grilletes y la cara lejos de ella, mi respiración muy profunda. No ver lo que va a hacer  me asusta y me excita.

Ella elige las esposas metálicas, son los dispositivos más brutales de restricción. Mierda. Voy a tener que usar mangas largas para los próximos quince días. Ella me asegura las muñecas y los tobillos, apretando las cadenas, hasta que me quedo despatarrado contra la pared. Tengo la madre de todas las erecciones.

Puedo oír a Elena desnudarse detrás de mí. Espero que ella esté usando su sexy y jodido sostén de satén y  el corsé de cuero esclavitud. Toma algo de la pared. No puedo decir si es una fusta, vara o flogger. Pero cuando lo ondea por el aire, puedo decir que es un bastón. Vete a la mierda. Esto va a doler.

Ella empieza a darme golpes en la espalda, los hombros, las nalgas y las piernas. Obligo a mi mente que se quede vacía, que se dirija a un lugar oscuro donde el dolor no  llega. Puedo tomar este tipo de contacto. Pero los golpes siguen y siguen y siguen. Sólo una vez antes ella me había golpeado así tan duro, y eso fue al principio de nuestra relación cuando  me vio beber.

Mi mente se vuelve a encajar en mi cuerpo. Si esto no se detiene pronto, voy a tener que utilizar la palabra de seguridad. Ha sido un motivo de orgullo no tener que usarla con ella desde que tenía dieciséis años.

Me doy cuenta de que estoy luchando por respirar y mi cara está jodida por el dolor. Mis piernas empiezan a temblar y los puños se están reduciendo en las muñecas y los tobillos.

_ TU- ERES-MIO, ella gruñe mientras los golpes continúan.

Creo que me voy a desmayar. Pero de repente el castigo de la caña cesa. Ella pone sus manos en mi espalda y yo grito. No puedo soportar que me toquen, NO LO PUEDO SOPORTAR. NO LO PUEDO SOPORTAR. Dirige sus manos hacia mi pecho y es insoportable.

Quiero pedir: ¡No, por favor ahí no!, pero yo no puedo decir nada. Ella sabe lo que está haciendo.

De repente, me mete un consolador por el culo. Es más grande de lo habitual, joder. Duele. La respiración silba entre mis dientes. Ella me gira sobre las cadenas, así que estoy frente a ella. Ella se deja caer de rodillas y empieza a chuparme mi polla. ¡Cristo! No sé cuánto tiempo podré aguantar. Trato de no correrme porque no me ha dado permiso. Pero estoy cerca, muy cerca. Miro mis uñas clavadas en las palmas de mis manos para distraerme.

Ella se detiene abruptamente y me agarra por las caderas yo sé la jodida mierda que  ella quiere de mí. Duro. Ella se tira sobre mí, mi primera reacción es correrme en ese mismo instante, pero me las arreglo para contenerme, empujando duro, hasta que siento que su cuerpo se acelera a mi alrededor. Cuando ella grita en mi pecho yo por suerte me dejo ir en silencio. Ella cae lentamente al suelo y me deja sin aliento, todavía colgando.

Con el tiempo se recupera lo suficiente como para sentarse. Su rostro es duro e implacable. Sé que he recibido una mierda de castigo, pero no estoy seguro por qué. Ok, eso es falso: es por haber pasado tiempo con Shelly, a pesar de que era un trabajo y nada más. Elena no le gusta compartir. Ya lo sé. Se pone de pie y tira duramente de mis ataduras. ¡Cristo, eso duele! Por primera vez  lo siento… no estoy seguro de lo que siento. ¿Ira, tal vez? Lo único que sé es que no quiero estar colgado así de esta manera nunca más, pero Elena no muestra ningún signo de que tenga la intención de liberarme. Mierda. ¿Cuánto tiempo me va a tener aquí?

Sin hablar ella se levanta y abre la puerta de nuestra habitación. Para mi horror, la mujer de rojo entra. Elena jamás ha hecho esto antes, ella nunca ha invitado a nadie a unirse a nuestras sesiones. Y yo sé por qué lo ha hecho,  para humillarme. Está funcionando, pero me siento jodidamente furioso, también.

La mujer de rojo, se pasea a mi alrededor. Sin duda, Elena va a dejar que me toque. Pero lo que hace me vuelve loco. Dirige una uña afilada, roja por mi pecho y no puedo controlarme y le grito.

_ ¡Elena!

La mujer de rojo parpadea y mira a Elena, pero no hay cambio en su expresión por lo que la mujer continúa, tocándome por todas partes, pasando sus manos sobre las marcas de la caña. Elena sabe dónde se puede tocar, pero esta extraña no lo sabe. Mi corazón late tan fuerte que creo que voy a desmayarme. No puedo soportarlo más. Grito de nuevo mientras me pasa la mano alrededor de la base del cuello y por la parte superior de mi espalda.

_ ¡Rojo! ¡Rojo! ¡Rojo!

La mujer mira desconcertada como me quedo sin fuerzas, mi cuerpo tembloroso, mis ojos en blanco.

_ ¿Esa es tu palabra de seguridad?

No puedo hablar y Elena le da una pequeña sonrisa.

_ No te preocupes por eso.

¡Mierda! ¡No!

_ ¡Elena, por favor!, se lo ruego, mi voz débil y temblorosa, exenta de orgullo.

_ Esa es la palabra de seguridad, ¿no es así? La mujer exige. Cruza los brazos. Yo no voy a tocarlo si es así. Eres una perra dura, ¿lo sabías?, le dice a Elena con tono acusador. Ella empieza a desencadenarme.

_ ¡Déjalo en paz!, escupe Elena.

_ No, no lo voy a dejar en paz, dice la mujer con firmeza. Hay reglas aquí, tú debes saber, tú lo sabes. O dejas que el chico se vaya o te echo de aquí, ¿entiendes?

Elena se queda quieta con una expresión dura mientras la mujer me suelta.

_ ¿Estás bien, muchacho?

Me acuesto en el suelo, incapaz de mirar a ninguna de las dos. Después de una pausa, la mujer sale de la habitación.

Elena me arroja mis jeans y mi camiseta encima de mí.

_ Vístete.

Sin sentir nada, me quito el consolador y me pongo mi ropa. Mis músculos están adoloridos por estar colgado durante tanto tiempo y tengo marcas profundas en los tobillos y en las muñecas por las esposas. Dios sabrá cómo estará mi espalda. No me importa eso. Sí me importa que dejase que esa mujer me tocara.

Elena me espera hasta que me pongo de pie. Cristo, todo duele y mi culo está en llamas. Caminar duele. La sigo por las escaleras y de nuevo a través de la pista de baile en silencio. Cuando salimos del club tomo grandes bocanadas de aire fresco nocturno.

Demasiado tarde, me doy cuenta de que una de las mujeres del bar de enfrente me está mirando. A medida que mis ojos lentamente se centran, veo que es la profesora Mathers. Ella me mira horrorizada. Debo estar fatal.

Mierda. Yo no necesito esto.

Elena no se ha dado cuenta.

_ Al coche, me ordena.

Pero la profesora Mathers tiene su mirada fija en mí y cruza la calle hacia nosotros.

_ ¡Sr. Grey! ¡Christian!

Elena levanta la cabeza hacia ella.

_ ¿Quién diablos es?, sisea.

_ Uno de mis maestros, le digo. Mi voz suena baja y ronca.

_ ¿Estás bien, Christian?, la voz de la profesora Mathers está llena de preocupación. Me recuerda la forma en que mi madre solía hablarme después de que me metía en otra pelea.

_ Está bien, dice Elena con frialdad.

_ Yo no te estoy preguntando a ti, responde la profesora Mathers en un tono cortante. ¿Christian?

_ Estoy bien, le susurro. No puedo mirarla a los ojos.

Ella pone su mano en mi brazo y me estremezco fuertemente, parpadeando hacia ella. Contempla los verdugones de mis muñecas, y puedo ver que ella se da cuenta de lo que me ha pasado. Ella sabe lo que soy. Aparto mis ojos de la profesora y con cautela entro en el coche de Elena. La última cosa que veo cuando nos alejamos es la compasión en el rostro de mi maestra.

Elena me deja en mi apartamento.

_ La jodida próxima vez espero que estés aquí, ella gruñe. Conozco todos tus movimientos: no me jodas otra vez.

Ella acelera hacia la noche. No tengo ni idea si se va a quedar en la zona o a tomar un avión de regreso a Seattle esta noche. Ahora mismo estoy demasiado cansado para preocuparme. Me arrastro escaleras arriba y me derrumbo en mi cama. Ni siquiera me molesto en desnudarme, en realidad ni siquiera tengo fuerzas para hacerlo.

~~~~

3 Comments Post a comment
  1. 06/13/2013
    leslie

    que raro es ver a un cristhian sumiso, senti muy feo, lo que le hizo la perra esa ojala lagun dia dia crsthian le de su merecido

    Reply
  2. 06/20/2013
    angeluliana

    Caray!!! no me esperaba que fuese tan duro… Y pensar que esa era la grrraaaan amiga que supuestamente lo ayudaba… cuanta rabia contenida y tristeza siento…. Realmente es un duro comienzo, demasiado duro….

    Reply
  3. 07/30/2013
    Daniie

    No maaa !!! Maldita Sra Robinson !!!! la odio !! conb razon christian siente que inicio suavemente a Anastasia en la relacion !!

    Reply

Leave a comment

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google photo

You are commenting using your Google account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s

Note: HTML is allowed. Your email address will never be published.

Comments Feed

%d bloggers like this: