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Capitulo 16

 

Dejo a la Srta. Steele y al jefe en la entrada principal del edificio y luego me dirijo a aparcar el SUV en el garaje subterráneo.

 

Decido tomar el ascensor de servicio hasta el ático, por la mirada en el rostro del jefe no creo que la Srta. Steele pueda conseguir dormir mucho y yo realmente no quiero tropezar con ellos antes de que se metan en el dormitorio. Al menos eso es donde supongo que la llevará, pero con el jefe, nunca sabe uno qué va a suceder.

 

 

Él la sostuvo en sus brazos mientras ella dormía durante casi todo el viaje, era un poco dulce. Él está muy enamorado de ella, pero todavía tengo mis dudas acerca de su relación, o contrato, o lo que coño sea. Quiero decir, seamos realistas, encontrar un amor como el de la Srta. Steele, todo inocente y hermoso, que está dispuesta a dejar que la golpeen y sacarle toda la mierda, además tener sexo caliente en las formas que lo han tenido, tener todo eso con una persona es como tener la suerte de que te toque la lotería.

 

Pero tal vez sea su turno.

 

El jefe realmente no es un tipo de personalidad fácil, y yo entiendo por qué. Muchas de las razones de su forma de ser, literalmente, están estampadas en todo su cuerpo. No sólo eso, tiene decenas de miles de personas en media docena de países diferentes que viven de lo que les paga. Si él mete la pata, eso sería un montón de gente sin empleo. Además con el plus de que su caminar, su hablar, y su maldito destino es objetivo para todos los tipos que le odian por su riqueza, ahí es donde entro yo. Y todo lo que pasó con él y la Reina de Hielo, cuando era un niño, él ha estado bastante jodido con las mujeres desde entonces. Tal vez sea cierto que todo el mundo tiene la oportunidad de redimirse. La pregunta es: ¿será lo suficientemente inteligente como para tomarla?

 

Todo esto de tener que preocuparme por el jefe me está dando un dolor de cabeza de mierda. Estoy muy contento de que es domingo, porque sé que Gail me estará esperando cuando yo regrese, y que ella es la mejor cura que he conocido para mis dolores de cabeza.

 

 

Está todo tranquilo mientras  camino en silencio a través del apartamento. Yo no estaba entrenado en operaciones encubiertas para nada. ¿Quién diría que iba a ser muy práctico para ser escolta de un hijo de puta retorcido como Grey? Algunos fines de semana, cuando él tenía sus sumisas alrededor, yo necesitaba un par de anteojeras para caminar por el apartamento. Quiero decir, yo realmente no necesito ver al jefe follando en su despacho, en la sala principal, en la cocina, y una vez  ¡en mi oficina de mierda! ¡Bastardo! Me llevó un tiempo mirar la mesa del circuito cerrado de televisión de la misma manera, ¡joder! Imágenes como esas se graban en el cerebro de un hombre.

 

Apago las luces a medida que voy pasando pero el apartamento no es muy oscuro, no con la ciudad brillando suavemente abajo. Me gusta no tener cortinas. Extraño, lo sé.

 

La puerta del dormitorio de Gail está ligeramente entreabierta. Oficialmente todavía tenemos habitaciones separadas, pero apenas y duermo en mi habitación. A veces duermo ahí si tengo que hacer una salida muy temprano y no quiero despertarla. Odio esas noches, la cama es demasiado grande y siento un maldito frío sin ella.

 

Me quito la chaqueta y la corbata y las suelto en el sofá, a continuación, abro la puerta. Está dormida, tumbada de lado, con un brazo llegando al espacio vacío en el que realmente queremos estar. Su hombro está desnudo, pálido en la penumbra. Dios, ella es hermosa. Su cabello se extiende sobre la almohada como una aureola de plata. Yo soy un bastardo afortunado.

 

Me inclino a desatar mis zapatos luego les doy una patada debajo de la cama y salgo de mis calcetines. Me estoy moviendo lo más silenciosamente posible, pero cuando me quito mi camisa sobre mi cabeza, se despierta, y ella parpadea adormilada.

 

_Lo siento, cariño. Yo estaba tratando de no despertarte.

 

_No me importa que me despiertes, Sr. Taylor. Te he echado de menos.

 

_ Yo también te extrañé, nena. Mucho.

 

_ Umm, te has quitado tu camisa, dice ella. ¿Necesitas algo de ayuda con los pantalones?

 

_ Necesito todo lo que me puedas dar, cariño.

 

Ella sonríe como una esfinge y se sienta. No puedo ayudar a mis ojos siguiendo a las sábanas que caen hasta su cintura. Ella está desnuda y es tan jodidamente fabuloso. Extiende la mano y mete sus dedos en mi cintura, tirando de mí hacia ella.

 

_ Creo que estás contento de verme, Sr. Taylor.

 

No puedo responder porque me está pasando la mano sobre el jodido enorme bulto que acaba de hacer el despegue en mis pantalones. Me baja la cremallera muy lentamente, es todo tan jodidamente caliente. No deja de mirarme todo el tiempo. Dios, es tan…. Ella me agarra, duro. ¡Joder!

 

Y no puedo esperar más, tiro de mis pantalones y salgo de ellos.

 

_ ¿Acabas de dejar los pantalones en el suelo, Sr. Taylor?

 

_ ¿Qué? Sí, ¿y?

 

_ ¿Qué te he dicho sobre dejar la ropa en el suelo?

 

Ella se ve muy enojada. ¿Qué carajo?

 

_ ¿Crees que estoy aquí sólo para recoger tus cosas?, me suelta con enojo.

 

_ Gail, no. Por supuesto que no.

 

Ella agarra la cintura de mis calzoncillos bóxer y tira hacia abajo. Eso no es nada doloroso.

 

_ Has sido malo, Jason. ¡Tienes que ser castigado!… te voy a dar tu castigo…

 

¿Qué?

 

Y ella saca un par de esposas rosadas, suaves, debajo de la almohada.

 

Rompo a sudar frío. ¿Desde cuándo Gail le gusta toda esta mierda pervertida? ¡Lleva demasiado tiempo trabajando aquí!

 

_ Er, Gail… De verdad que no…

 

_ Shhh… ahora, Jason. Esto no te va a doler mucho. !Feliz aniversario, cariño!

 

Ella me tira sobre la cama y me extiende los brazos a ambos lados.

 

_ Aaaagh!

 

_ ¡Jason! ¡Jason! ¿Qué te sucede?

 

Me doy cuenta de que me estoy revolviendo en la cama cuando Gail se sienta y enciende la luz de posición. Entorno mis ojos por el brillo de la luz y dejo que mi respiración vuelva a algo parecido a la normalidad.

 

_ Jason, ¿qué diablos pasa?

 

Su voz está llena de preocupación.

 

_ Oh, Dios, sólo una… ¡Cristo! Yo sólo soñaba con Gail y unas esposas… ¡ella me las ponía!

 

_ ¿Tuviste una pesadilla?

 

¿Fue una pesadilla? Umm, tal vez no. Pero, ¿Gail con esposas?

 

_ No, no exactamente.

 

_ ¿Entonces qué?

 

Ella pasa sus suaves dedos sobre mi pecho mientras me siento e inclino hacia atrás contra la cabecera. Y, de repente, no quiero admitir a ella lo que estaba soñando. ¡Mierda,  Grey! ¡Es su culpa, el hijo de puta retorcido!

 

_ Dime, querido, dice ella, su voz hipnótica, bordeado por la preocupación.

 

No puedo mentirle a esta mujer.

 

Pero estoy entrenado en operaciones especiales, tácticas y juegos de guerra. Puedo tomar una acción evasiva, sujetándola a la cama y pasando mis manos sobre sus hermosos senos redondos y suaves. Y, dejando a un lado lo de las esposas, continuo donde terminó mi sueño.

 

_ Jason,  ¿Qué te pasa?

 

_ No lo sé, cariño, pero te aseguro que quiero estar dentro de ti.

 

_ Tengo que estar arriba en pocas horas.

 

_ Yo estoy arriba ahora, nena.

 

Ella se ríe y corre sus uñas en mi espalda.

 

_ Eso es  un argumento muy persuasivo, Jason.

 

Ella pasa sus dientes por mi garganta hasta mi hombro y me muerde. Empujo mis manos entre los muslos y puedo sentir su cuerpo temblar bajo el mío, ella gime en mi cuello y me muerde otra vez. Mañana estaré negro y azul  pero valdrá la pena.

 

Normalmente, me gusta tomarme mi tiempo, pero después del día que he tenido, y esa extraña pesadilla o un sueño o lo que coño era, y esos pequeños mordiscos de broma, ya no puedo continuar esperando. Me sumerjo en ella y siento su increíble coño húmedo y caliente, tan suave y firme, acariciándome todo el camino hacia arriba, todo el camino hasta mi puño. ¡Mierda! Luego se aprieta a mí alrededor y estoy golpeando dentro de ella, de cero a cien en un segundo, acelero y cambio de marcha.

 

Arrastra sus uñas en mi espalda, haciéndome gritar, a continuación, envuelve sus piernas alrededor de mi cintura y me bloquea con los talones detrás de mí. Empujo más fuerte, con la cabeza enterrada en su cuello, respirando como si hubiera corrido una milla entera con 40 kilos de armadura encima de mí. Su cuerpo empieza a temblar y temblar y me aprieta por dentro y por fuera. Aprieto los dientes y en silencio continúo dentro de ella, sin parar.

 

Ella se deja ir en un orgasmo aplastante, devastador y yo la sigo, empujando duro, finalmente me corro dentro de ella.

 

Nuestros cuerpos están encerrados juntos, una película de sudor brilla sobre nuestra piel. Yo no quiero salir de ella, pero al cabo de medio minuto, ella abre sus piernas y empuja suavemente contra mi pecho. De mala gana, la dejó ir y permanezco a su lado, con la cabeza apoyada en su estómago.

 

Ella me acaricia el pelo suavemente.

 

_ Dios mío, Jason! ¿Qué fue todo eso?

 

_ Sólo el placer de verte, nena.

 

_ ¡Eso parece! ¿Vas a decirme por qué te has despertado? Sonaba como si estuvieras teniendo una pesadilla.

 

Yo realmente no quiero pensar en eso.

 

_ Nada que tu no puedas arreglar, nena.

 

Me la he follado con fuerza, todo gracias a que trabajo con un extraño y jodido multimillonario de Seattle, con peculiares tendencias sexuales.

 

Es lunes por la mañana pero tengo el lujo de estar durmiendo. Una vez que supe que no iba a llevar a la Srta. Steele  de vuelta a su casa, en el barrio del Mercado Pike, sabía que el jefe no iba a ir a correr por la mañana temprano.

 

Tenía la esperanza de trabajar en algunas de las tácticas más evasivas con Gail, pero alejó de un manotazo mis manos errantes y me sobornó con la promesa de bacón y panqueques… si yo soy bueno.

 

¿Por qué, señora Jones? Si siempre soy bueno contigo.

 

Gail interrumpe mis fantasías agradables trayéndome el desayuno en la cama. No puedo dejar de sonreírle.

 

_ Usted es una mujer completa, Sra. Jones.

 

_ Oh, gracias, Sr. Taylor. Un piropo inesperado pero muy bienvenido.

 

_ Y seguro que puede cocinar, mujer.

 

_ ¿Eso es el principio y el final de mis talentos, Sr. Taylor? Porque si no recuerdo mal, y tomé nota de ello, anoche me dijo que yo follaba como una virgen bestial en una excursión de domingo con el equipo de futbol del instituto. En el mejor sentido de la palabra, por supuesto.

 

Sonrío hacia ella. En el mejor sentido ¿eh?

 

_ Bueno, tal vez literalmente. Por cierto, acabo de conocer a la joven dama del Sr. Grey.

 

_ ¿Y?

 

_ Creo que la avergonzaba. Estaba claro que no sabía quién era yo,  probablemente piensa que soy una de sus sumisas.

 

Se ríe de la idea, pero yo no estoy tan contento. No quiero que nadie tenga que pensar eso acerca de Gail. Pero, por supuesto, eso es exactamente lo que yo me preguntaba cuando la conocí. El recuerdo me hace enojar.

 

_ Parece muy dulce, la Srta. Steele. Y muy amorosa…

 

_ Sí, ella y el jefe ¡coño! Tendrían que racionarse.

 

_ Umm, ya veo, lo he pillado, Sr. Taylor.

 

Casi llego a agarrarla pero ella me esquiva apartándome de su camino.

 

_ No va a recibir ningún dulce como recompensa de nuevo, me dice con severidad.

 

_ ¿Seguro?

 

_ Bueno, no en un día de trabajo. Además, creo que el Sr. Grey  quiere hablar contigo, aunque no va a ir a la oficina hasta las 2pm.

 

_ Tengo algunas ideas sobre cómo podemos pasar el tiempo entonces, le digo.

 

 

Y esta vez ella no es lo suficientemente rápida. Estoy realmente ansioso por tomarme este desayuno, quiero algo muy dulce y caliente.

 

 

 

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