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Capítulo 16

 

La luz es brumosa, suave pero brillante. Me siento ingrávido aquí arriba, como si hubiera dejado una parte jodida de mí dos mil metros más abajo. El aire se precipita sobre las alas y con una ligera corrección muevo la nariz por lo que el horizonte se aleja de nuevo. Control, la ilusión de poder, cuando el aeroplano se remonta, mirando hacia abajo a un lugar donde las personas son del tamaño de las hormigas y los coches como las cucarachas rastreo hasta la I-5.

 

_ Usted puede comenzar su descenso ahora,  señor Grey.

 

La voz irrumpe en mi conciencia, recordándome que no estoy solo aquí.

Me pongo en contacto con la torre para informarles que voy a aterrizar en la pista cinco.

Suavemente, empujo la palanca de mando hacia la izquierda y comienzo una lenta espiral hacia el suelo. El planeador rebota suavemente sobre la hierba: bueno aterricé tal como el libro de texto explica.

Bajan las alas y llegamos completos. Yo abro la cubierta y salto, decepcionado de estar de vuelta en la tierra tan pronto. Mi compañero se toma su tiempo, moviéndose con rigidez.

El viejo cabrón me está haciendo esperar cuando pretende comprobar sus notas. Por último, mira hacia arriba y rompe una sonrisa en su cara curtida.

 

_ Bueno,  señor Grey. Bajo la autoridad de las partes 61 y 141 del Título 14 del Código de Regulaciones Federales, estoy encantado de decir que ahora tiene su licencia de piloto de un aeroplano. Me pondré en contacto con la FAA acerca de la certificación. Felicitaciones.

Nos damos la mano y por un momento me siento… bien. Creo que esa es la palabra adecuada. Esto parece encajar.

 

_ ¿Qué sigue para ti?

 

_ Helicópteros, respondo sin tener que pensar.

 

Él levanta una ceja. Bueno, estoy seguro de que está preparado para el desafío a pesar de que sólo Cristo sabe por qué le gustaría entrar en una de esas máquinas ruidosas. Simplemente dan mucho trabajo, además maniobrar esas toneladas de metal que cuelgan sobre unas patas…. Niega con la cabeza y no puedo evitar sonreírle: Jeff Andrews es un purista.

Él deambula de nuevo hacia la oficina mientras me dirijo al estacionamiento y se oscurece mi estado de ánimo. Mamá está preparando una de sus comidas de domingos en los que hacemos toda la mierda tradicional, cuando tratamos de ser una familia normal. Bueno, ellos probablemente son una familia normal hasta que aparecí yo. Sé que Elliot está llevando a su novia Jessica y yo no tengo ganas de volver a verla. La verdad es que ella me cayó bien, mejor que las elecciones que hace de puras tetas y nada de cerebro, pero cuando la conocí, no pude evitar asustarme cuando me quiso abrazar. Sí, estoy realmente fastidiado con esta comida familiar  acogedora. Pero he estado prometiendo pasar algún tiempo con Mía así que no puedo decir que no. ¿Puedo?

Al entrar a Bellevue la ansiedad familiar comienza: ¿qué voy a hacer hoy para joder a todos los demás? Sólo verlos ignorar al elefante que entra en su habitación con toda su jodida mierda es doloroso de ver.  Ellos  caminan de puntillas a mí alrededor, con la esperanza de que todo lo que digan no haga que yo pueda perder el control.

Realmente espero poder pasar algún puto tiempo de calidad  con Kirsten pronto, porque sin eso, mi bodega provisional sobre la realidad empieza a volar. Elena sabía cómo calmarme y de verdad tengo esa sensación de orden en mi vida. Ella  se ha ofrecido de nuevo a ‘ayudar’, pero yo no quiero estar bajo su control: sólo el mío, necesito que eso sea posible.

Me detengo en la entrada y tomo un momento para prepararme para mi familia, tratando de juntar las piezas, para que no vean los bordes deshilachados.

Miro hacia arriba y mamá está esperando en la puerta, como yo sabía que iba a ser, pero entonces Mía viene corriendo hacia mí.

 

_ ¡Christian tienes un coche nuevo! Oh, es tan genial, tienes que llevarme a dar una vuelta en él con la  capota hacia abajo. ¡Por favor, por favor, por favor, di que sí! Me prometiste llevarme a Olimpia, no lo olvides. ¿Podemos hacer eso el fin de semana que viene, verdad?

 

Por un momento estoy desconcertado. Veo a la gente en la oficina, por supuesto, pero en general me paso mucho tiempo solo. Esta cascada de palabras y el afecto es un momento abrumador.

Salgo del coche y Mía se lanza hacia mí. Aunque estoy mentalmente preparado todavía tengo que pararme a pestañear. Ella envuelve sus brazos alrededor de mi cintura y me abraza fuertemente. Yo tentativamente la  abrazo de nuevo y estoy agradecido cuando mamá la despega.

 

_ Vamos a entrar  en la casa, Mía, dice con una sonrisa. Hola, cariño, y ella me besa en la mejilla.

 

Trato de sonreír de nuevo y tomo una respiración profunda antes de dirigirme a la casa.

 

_ Elliot trajo a su nueva novia, dice Mía. Ella es muy bonita, no como… bueno, ya sabes. Ella toca el violín ¿Elliot te lo dijo? Ella dice que vas a tocar el piano para ella más tarde. ¿De verdad, Christian?, porque nunca lo haces para nadie, así que sería genial si tocas hoy, no te he oído tocar por años. Prométemelo que vas hacerlo.

 

_ Yo no lo creo, Mía. Jessica probablemente  entendió mal.

 

Mía frunce el ceño. _ No, yo no lo creo: me dijo que te conoció la otra noche en casa de  Elliot.

 

Siento que mi cara cambia bajo la presión de estar jodidamente cabreado en serio. Mamá  se da cuenta de mi expresión y trata de desviar el torrente de palabras de Mía.

_ ¿Le puedes preguntar a Romero cuánto tiempo falta para el almuerzo, por favor, Mía?

 

_ ¡Oh, ok! Pero no  hablen de nada importante hasta que vuelva. No me gusta ser la última en enterarme de todo. ¡Prométanlo!  Ella sale corriendo y tengo ganas de hacer lo mismo.

 

Mamá me mira con simpatía y empieza a acariciarme con una mano por el pelo. No quiero hacerlo, pero no puedo dejar de esquivar sus caricias y ponerme lejos de ella. Ella trata de no parecer molesta, pero puedo decir que si lo está. ¡Mierda! Ya le  he hecho daño y  he estado en  casa menos de un minuto. Papá sale a darme la mano y frunce el ceño al ver la cara de mamá. Genial, ahora él está enojado, también. Un buen almuerzo, fácil domingo. Por el amor de Dios.

 

_ ¡Oye, hermanito, trae tu culo hasta aquí!

 

Oigo a Elliot gritar su vulgaridad. Jessica está sentada junto a él mirando casi tan nerviosa como me siento yo. Tengo cierta simpatía por ella: mi familia puede ser abrumadora.

 

_ Escucha, te has comprado un apartamento nuevo hermano, dice Elliot. Trabajas en ser el amo del universo, ¿eh? ¿Cómo te está yendo?

 

_ Vete a la mierda, Elliot, digo suavemente.

 

Jessica se ve sorprendida pero Elliot se ríe.

 

_ ¡Christian, de verdad! Por favor, no utilices ese lenguaje: tenemos invitados. Y no me gusta que  Mía te escuche hablar así.

 

_ Lo siento, mamá. No puedo evitarlo alrededor de Elliot.

 

Puedo ver que está tratando de no reírse y me alegro muchísimo de haber dicho algo que no la haga lucir como si quisiera llorar.

 

_ Hola, Jessica. Es bueno verte de nuevo.

 

Elliot me voltea los ojos. Su nombre es Jess, Christian.

 

_ Jess, me alegro verte.

 

_ Hola, Christian, dice ella nerviosamente. Tengo muchas ganas de escucharte tocar. Todo el mundo dice que eres maravilloso. Yo frunzo el ceño  hacia Elliot.

 

_ Lo siento, Jessica, Jess… pero yo no lo creo.

 

_ No seas un aguafiestas, dijo Elliot.

 

_ Déjalo en paz, Elliot, mamá dice en un  tono de tengamos la fiesta en paz.

 

Elliot sonríe y  pasa la mano por el muslo de Jessica que se sonroja. No creo que ella vaya a tener tiempo para escucharme tocar de todos modos. Sospecho que Elliot está planeando tenerla de postre en el cobertizo.

 

_ Háblanos del nuevo apartamento, cariño, dice mamá.

 

Me encojo de hombros. _ Es un apartamento. Tiene vistas…

 

Espera, espera y luego suspira. _ Eso es encantador, querido, pero ¿tiene alguna habitación  o solo tiene vistas?

 

Elliot se ríe.

 

_ Tiene 4.000 pies cuadrados de espacio habitable, dos dormitorios tipo suite para invitados, un garaje subterráneo y un dormitorio principal. ¡Mierda! Debo sonar como un agente de bienes raíces leyendo un folleto de mierda.

 

A Elliot se le cae la mandíbula. ¿Cuatro mil pies? ¡Mierda, hermano! Sigue con la boca abierta. ¡Eso es grande!

 

Debería haberme quedado con tiene unas vistas…

 

Jessica se ve desconcertada.

 

_ Mi hermanito es un genio de las finanzas, dice Elliot con orgullo. Un loco de mierda, pero un  maldito genio.

 

_ Elliot… dice mi madre con esa voz de alerta de nuevo.

 

Tengo muchas ganas de largarme de allí y estoy de pie para irme cuando Mía viene rebotando de nuevo.

 

_ ¡Elliot, eres un idiota! ella grita. Mira, él está a punto de salir corriendo ya.

 

_ El lenguaje, Mía, dice  mamá, frotándose la frente con cansancio.

 

Sí, ella realmente quiere mejorar el lenguaje de esta familia que puede también darle por el culo ahora.

 

_ No voy a correr, le miento. Yo sólo voy a ver lo que está haciendo papá.

 

_ No es necesario, dice mi papá, caminando hacia la habitación.

 

Él me palmea en el hombro de nuevo. Puedo ver como  Jessica nos observa. Ella probablemente  está deseando poder llegar al fondo de toda esta mierda, también.

 

_ Christian nos estaba contando acerca de su nuevo departamento, dice mi madre con desesperación.

 

Oh, mierda, no. No es nuevo.

 

_ ¡Oh, qué bueno cuéntanos! canta Mía. ¿Cuándo te mudas? ¿Puedo ir a dormir? ¿No has comprado un piano todavía? ¿Puedo tener un espacio para decorar? Mamá, ¿cuándo podemos ir a verla?

 

_ No me he mudado aún. Yo sólo terminé el acuerdo con la inmobiliaria la semana pasada. Me mudo por lo menos en dos semanas, quizás tres.

 

_ Bien hecho, hijo, dice mi padre con orgullo. Siempre es bueno poner tu dinero en algo sólido como una propiedad. Ahora, sobre la hipoteca: mi colega Fred Salmond sabe un corredor que…

 

_ Está bien, papá, todo está resuelto.

 

_ Pensé… ¿cómo? Nunca has tenido una hipoteca, no sabes qué tipo…

 

_ Pagué en efectivo, murmuro, deseando que la conversación se dirija a otro lugar, de preferencia a Marte.

 

_ ¿Perdón? Miro su cara de sorpresa.

 

_ Pagué en efectivo, papá. Yo no quería una hipoteca.

 

Yo quería algo que fuera mío, algo que nadie pudiera quitarme  nunca.

 

_ Pero… pero… ¿cómo? ¿Cuánto pagaste por él?

 

_ Cary, dice mama, en voz baja. Este no es el momento ni el lugar.

 

_ No, no, por supuesto que no, dice. Podemos hablar de eso más tarde en mi despacho después del almuerzo, ¿verdad Christian?

 

Ni de acuerdo ni en desacuerdo, pero la conversación  va suceder.

 

_ Bueno, dice mamá con desesperación cada vez mayor, ¿cuándo te  ha dicho Romero  que el almuerzo estará listo, Mía?

 

_ Oh, yo sabía que había algo que tenía que hacer, dijo Mía. Lo siento, mamá.

 

Por suerte en ese momento la Sra. Smithson  nos dice que podemos tomar nuestro lugar en el comedor. Mía insiste en que me siente al lado de  Jessica en base de que vamos a tener “mucho de qué hablar”  los dos, con el tema musical. Tengo serias dudas de que Jessica quiera  comer  al lado de un psicópata como yo. No puedo decir que la culpo. Pero con la comida en frente de nosotros, nos lleva a algo parecido a una conversación normal. Hemos visto un montón de artistas en la misma visita y me doy cuenta de que no he visto siquiera una de sus actuaciones.

 

_ Deja de tratar de quitarme a mí chica, dice Elliot casi en serio, deslizando su mano por la parte superior de la silla de Jessica.

 

Yo sé que él está tratando de fastidiarme, porque él cree que vivo la vida de un monje trapense, pero Jessica se ruboriza hasta que su rostro es del mismo color que su cabello, o casi del color del mío.

 

_ Mamá, Elliot se está  comportando otra vez como un idiota, dice Mía. Papá le lanza una mirada y mamá suspira con  frustración.

 

_ ¿Quieres pasear en el barco esta tarde, Mía?, dice Elliot.

 

_ ¡Claro que sí! ¿Vas a venir también, Christian verdad?

_ No, yo no creo. Tengo que volver a trabajar.

 

_ Pero es domingo, ella se queja. ¡Por favor! Sólo durante media hora.

 

Niego con la cabeza. _ Hoy no.

 

_ Tú siempre dices, hoy no o en otro momento. ¡No es justo!

 

_ Realmente creo que podrías sacar un poco de tiempo para tú familia, Christian, dice papá. Aquí viene el sentimiento de culpa de mierda.

 

_ Tu hermano ha traído a esta joven encantadora a nuestra casa y tu hermana ha estado deseando verte después de que te comprometiste a pasar más tiempo con ella. Creo que  la ibas a llevar a Olimpia, ¿no? Mía sonríe en señal de triunfo y puedo sentir mi ira empezando a construirse. Mamá me sonríe con simpatía y logra cambiar el clima del interesante tema de hacerme sentir como una mierda.

 

****

 

Después del almuerzo, camino a la casa de botes con Elliot y Jessica, Mía rebotando en frente como una sobre-excitado Cocker spaniel, todo el pelo largo oscuro y  sus esperanzados ojos marrones.

 

Ayudo a Elliot  a desplegar las velas de la barca, mientras que  Jessica nos mira con aprensión.

 

_ Nunca he estado en un barco de vela antes, dice ella con nerviosismo.

 

_ No te preocupes, nena, dice Elliot casualmente. Te va a encantar cuando estás ahí fuera.

 

_ Yo no soy buena en el agua, admite en voz baja.

 

Veo a  Mía poner los ojos en blanco y mirar a Elliot un poco molesta. Puedo decir que los días están contados con Jessica, probablemente en horas, después de  la mirada de Elliot. Tentativamente se sube al barco, con el rostro pálido. Suelto las amarras y salto, preparándome para encender el motor pequeño que nos llevará hacia el sound. Jessica se ve más nerviosa ahora,  ella se ve enferma. Suena mi celular y me distrae de mis pensamientos.

 

_ ¿Qué pasa, Ros?

 

_ ¿Tú no has oído? ¿Acerca de Baxter?

 

_ ¿Qué pasa con ellos?

 

_ Están tratando de aumentar el capital… de Daniel Roberts.

 

_ ¿Qué diablos? ¿Cómo hizo ese hijo de puta para conseguir reunir capital en tan poco tiempo?

 

_ No lo sé. Estoy rastreando la pista del dinero ahora.

 

_ Ok, bien. Voy a ir para allá y averiguar contigo y…

 

_ Christian, tómate el día con tranquilidad. Sé que estás con tu familia y no hay nada que  puedas hacer en estos momentos. Estoy sobre el caso y no serás capaz de hablar con el banco hasta mañana. Sólo pensé que deberías saberlo. De todos modos, no podemos vernos, porque tengo proyectos para más tarde. Suspiro y  me paso una mano por el pelo.

 

_ Está bien, me voy a casa ahora así que  envíame un correo electrónico  con todo lo que tienes antes de que termine el día.

 

_ No me culpes si tú tienes un ataque al corazón antes de que cumplir los cuarenta, Grey.

 

Ignoro su comentario. Oigo la voz de Gwen claramente en el fondo. Alguien que no cree que se deba trabajar en domingo.

 

_ Lo que sea, Ros. Diviértete con Gwen.

 

Ella termina la llamada. Miro hacia arriba y Elliot está matándome con la mirada y Mía está poniendo mala cara.

 

_ Me tengo que ir, murmuro.

 

_ ¡Christian, me lo prometiste! Lloriquea Mía.

 

_ Déjalo ir, hermanita, Elliot dice en voz baja. Christian tiene que trabajar. Su voz es fresca, pero decepcionada. Nada nuevo aquí. Salgo de la barca y me sorprende cuando Jessica me sigue.

 

_ Elliot, ¿te importa si me voy a la casa? Yo realmente no soy buena con los barcos,  me siento un poco mareada. Frunce el ceño y se ve muy enojado.

 

_ ¿Christian, puedes acompañar a Jessica a la casa por mí?

 

_ Por supuesto.

 

Yo realmente no quiero, pero no puedo decir que no.

 

Jessica está casi verde en la parte posterior del bote y su rostro está cubierto de un sudor pegajoso.

 

_ ¿Necesitas ir al baño? Le pregunto, esperando que ella no vaya a vomitar en el jardín de mamá.

 

_ Sí, por favor, ella contesta débilmente, con una mano sobre su boca.

 

Yo le señalo la dirección del baño de abajo y luego  voy a ir a buscar a mamá y a papá.

 

Papá, por supuesto, está en su despacho. Él sí trabaja los  domingos.

 

_ ¿Christian? Pensé que estabas navegando con Elliot, Mía y Jessica.

 

_ Tuve una llamada de trabajo, me tengo que ir.

 

_ ¿Un domingo? ¿Realmente es tan urgente?

 

_ Tengo que comprobar algunos datos rápidamente.

 

_ Bueno, puedes utilizar el ordenador, si es sólo algo rápido, dice.

 

¡Vete a la mierda! Debería haber mentido.

 

_ Tu madre está realmente esperando que te quedes un rato más, ella te extraña. El tipo es un experto en el chantaje emocional de mierda. No me extraña que sea un buen abogado.

 

_ Está bien, yo suspiro.

 

La verdad es que Ros lo tiene bajo control así que no hay mucho que yo pueda hacer hasta el lunes, luego van a ver lo que es un hombre serio  y cabreado lo que un “genio financiero” puede hacer. Realmente me gustaría saber de dónde ese cabrón de Daniels  está sacando el dinero. Sin embargo, las búsquedas habituales no me dicen nada. Voy a tener que esperar hasta mañana cuando pueda hablar con el banco. Joder, odio esperar. Me pongo de pie y me estiro.

 

_ ¿A dónde vas?

 

Miro a mi alrededor. Me había olvidado de que papá todavía estaba allí.

 

_ Voy a  tocar el piano.

 

Sí, puedo improvisar.

 

_ Quiero hablar contigo acerca de tu nuevo apartamento en primer lugar. Señala una silla.

 

Yo odio jodidamente esto, me recuerda a todas esas veces que me trajeron aquí para leerme la cartilla  cuando era un adolescente. La bebida, las peleas, contestar a los maestros en la escuela. Toda la preocupación de mis padres,  les di un montón de dolores de cabeza. Me gustaría que dejaran de preocuparse por mí ahora. Puedo cuidar de mí mismo. ¿Acaso no se lo  he demostrado ya  a ellos? Quiero decir, ¡joder! Acabo de pagar $1,55 millones en efectivo por un nuevo apartamento. Eso es más  de lo que Elliot  puede hacer, eso es más  de lo que mi papá pueda hacer.

 

_ ¿Qué quieres saber?, Le digo en tono hosco.

 

Él levanta una ceja. Bueno, ¿cómo lo estás financiando? para empezar.

 

_ Pagué en efectivo.

 

Él  me mira boquiabierto. Nunca he visto a mi padre antes tan sorprendido. Raro

 

_ ¿Cuánto costó, Christian? Suspiro.  No es realmente de su incumbencia.

 

_ ¿Christian?

_ Uno punto cinco por cinco millones de dólares.

 

_ Dónde… cómo… ¿de dónde sacaste ese dinero?

 

¿Cree que robe un banco de mierda?

 

_ Celulares Grey ha ido bien. Pagué en efectivo.

 

_ Bueno… eso es… eso es realmente muy notable. Bien hecho, Christian.  Espero el “pero” siempre hay un “pero”.

 

_ Tu madre estará muy orgullosa de ti. ¿Eso es todo?

 

_ Ok. Nos miramos el uno al otro. _ Gracias, solo puedo decir.

 

Él asiente con la cabeza. Asiento con la cabeza. No habla otra vez.

 

Me dirijo a la habitación principal y levanto la tapa del piano. Es un instrumento agradable, uno vertical. Pero realmente me gustaría tener un piano de cola Steinway, como mi profesora de piano, la señorita Cathy solía tener. Eso daría un gran sonido en el nuevo apartamento. Lo añado a mi mental lista de tareas pendientes.

 

No he tocado desde hace más de un mes y me siento oxidado pero luego mis manos comienzan a calentarse y la música, bella y discordante, comienza a fluir: Scarbo de Ravel. Estoy en un lugar seguro cuando toco: control, concentración, un brote de cólera. Eso es lo que necesita esta música y  ahora mismo es lo que necesito. De repente oigo una inhalación brusca detrás de mí y mis dedos se detienen al escuchar el sonido de su voz.

 

_ ¡Oh, por favor! No era mi intención molestarte. No te detengas, es preciosa. Eres muy talentoso. Pero ya estoy cerrando la tapa del piano.

 

_ No toco para los extraños, le digo con frialdad, aunque por dentro  estoy luchando para mantener mi temperamento bajo control.

 

Jessica palidece y se ve sorprendida, aunque no sé si es por mi expresión o por mis palabras, yo no sé qué decir. Elliot llega a zancadas con Mía  mirando muy molesto.

 

_ Sabes que puedes ser un idiota realmente a veces, Christian, dice Elliot con ojos furiosos. ¡Jess estaba siendo amable!

 

_ No toco para los extraños, repito, como el idiota que soy.

 

_ No siempre se trata de ti, dice Elliot en voz baja. Si no tuvieras la cabeza como un burro es posible que te dieras cuenta de que los sentimientos de otras personas merecen cierta consideración, también

Él tira de Jessica en un abrazo y la lleva al exterior y, después de agitar su cabeza hacia mí, Mía sigue. Sí,  este es el efecto de Christian  Grey, damas y caballeros. Cómo limpiar una habitación en menos de diez palabras.

 

No debería haber venido.

 

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