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Capítulo 10

 

En las próximas tres horas me he convertido en un millonario.

SIC está haciendo un buen dinero, muy bueno de hecho. Las innovaciones que Ros y su equipo han desarrollado, son líderes en el mercado, no gracias al puto inútil de Marco Gambatti, que pretende ser la cabeza de las ventas. Bueno, pues ya no lo es.

Parte del trabajo de ser Director Gerente es saber quién puede hacer el trabajo y quién es un peso muerto. Gambatti es el peso muerto y, a partir de la tarde de ayer, él salió de aquí. Esta compañía lo ha tolerado desde hace años, pensó que por ser el compañero de golf del hijo del dueño era intocable.  Gambatti está fuera y también David Rintz el Jefe de Informática. Él no es un idiota como Gambatti, sólo que no ha sido capaz de mantenerse al día con la forma en que el mundo ha cambiado. Hay un montón de tipos como él. Pero a partir de la medianoche del jueves, yo seré el único propietario de SIC  y puedo disparar a quién coño se me dé la gana.

Tuve que hacer un trato con el viejo Roberts para mantener a su hijo inútil durante seis meses más, para guardar las apariencias, pero eso no va a cambiar la forma en que hacemos negocios aquí. Voy a dejarlo de lado, él puede sentarse en su oficina y jugar golfito las ocho horas de trabajo.  Pero primero voy a presumir un poco de alegría.

 

Golpeo el intercomunicador hacia  mi asistente.

 

_ Susan, quiero el café para tres en mi oficina en diez minutos. Cuando Ros Bailey y Barney Sullivan lleguen aquí.

_ Sí, señor Grey.

 

Como le he expresado mis puntos de vista sobre sus habilidades como Asistente, ya ha entrado en el juego. Ahora debe dirigirse a mí de otra manera. No es una buena Asistente, pero ahora es lo que tengo. Ya me encargaré de eso.

 

El café llega al mismo tiempo que Ros y Barney.

 

_ Buenos días, señor Grey, dice Ros despreocupadamente. Ella no está intimidada por mí, ella es la única.

 

Barney entra detrás de ella y le murmura algo ininteligible. Es muy diferente cuando él está hablando de su trabajo, así que no me importa.

 

_ Ros, Barney, quiero que ustedes dos sean los primeros en saber que dentro de cuarenta y ocho horas yo seré el único propietario de SIC.

 

Saludo con la mano para su sorpresa y felicitaciones.

 

_ Barney, David Rintz se ha retirado por lo que te estoy haciendo Jefe de Informática.

 

Él se queda  sin palabras, con una mano congelada en el camino para rascarse la oreja, y no puedo dejar escapar una pequeña sonrisa.

 

_ Ros, te voy a hacer Directora. Ahora me reportas a mí y a nadie  más.

 

Su sonrisa de sorpresa y alegría es genuina, entonces cae ligeramente. _ ¿Qué pasa con el señor Roberts Junior?

 

_ Para los de afuera, es otro director de SIC, pero extraoficialmente ya no es nadie en esta empresa, estará aquí solo por seis meses, esto se los digo sólo para sus oídos. ¿Entendido?

 

Ella asiente comprendiendo y Barney sigue sentado congelado en estado de shock e incredulidad. Me pregunto brevemente si yo debería haberle pedido a Susan que trajera aguardiente en lugar de café.

 

_ ¡Vamos a poner a SIC en el mercado! les digo con fuerza.

 

Ros se levanta lánguidamente y sirve los cafés, creo que ella está preocupada de que Barney ha entrado en shock, también, porque ella pone cuatro cucharadas de azúcar en su café y le coloca la taza en la mano.

 

_ Gracias por esta oportunidad,  Sr. Grey, dice ella.

 

Barney asiente con la cabeza rápidamente, una lenta sonrisa se extiende por su rostro. ¡Por fin! ¡Síííí, bicho! dice, luego se sonroja furiosamente.

 

Y por primera vez en mucho tiempo, me río a carcajadas.

 

Cuando SIC comenzó a hacer dinero en serio, me acerqué al viejo Roberts con mi plan. Sabía que era la mejor oferta que iba a conseguir por el desperdicio de su hijo irresponsable, así que lo tomó. Le di sus frutos y ahora poseo el 100% de las acciones. Así que en tres horas me hice millonario, antes de que fuera firmado, sellado y entregado y Roberts aceptara.

Pero ya tengo mis ojos puestos en otra empresa que está deteriorada y esta vez el banco no dudará en prestarme el dinero que necesito. No sólo que ahora tengo un historial y activos financiables, saben que con su dinero les daré una buena devolución.

Así que esta mañana me hice millonario, ahora tengo cinco millones de dólares y sin deudas. Es una carrera en mi cabeza de mierda pero me encanta.

Soy el último en dejar el trabajo, bueno después de las 8pm, pero es temprano para mí. He quedado con Elena para cenar. Será la primera vez que la he visto desde… desde antes del divorcio. Los dos pensamos que sería una buena idea mantenernos lejos uno del otro y no dar más munición a Linc.

Sospecho que estoy siendo vigilado, un par de veces he visto un coche azul oscuro azul en el estacionamiento del personal. Sé que no le pertenece a nadie aquí, así que tengo cuidado. Y yo no quiero hacerles ver que me di cuenta, así no tienen nada que informar.

Elena ha elegido un restaurante pequeño, íntimo español. Ninguno de nosotros ha estado aquí antes. He venido a pie, lo que hace casi imposible que alguien me persiga mí sin que yo lo sepa. Ella está esperando por mí. Dios, ella es hermosa. Su cabello es un halo pálido, plateado alrededor de la cabeza y ella lleva un vestido de abrigo negro que llega rosando sus muslos. No sé qué esperaba ver, quizás algo que me diga que estuvo en el infierno, pero no… ella se ve como siempre. Como Elena.

 

Ella sonríe cuando me ve y me ofrece su mejilla.

 

_ ¡Christian! Qué buenmozo. Te ves bien.

 

_ Tú también Elena.

 

Hay una pausa incómoda. Mil imágenes caen en cascada por mi mente: bailar, follar, hablar… palizas… muchas palizas. Ella me enseñó mucho sobre mí.

 

_ ¿Cómo estás?, Dice en voz baja.

 

_ Bien, Elena. Realmente bien. ¿Y tú?

 

_ Haciendo lo mejor. Ahora que las cosas se resolvieron con Linc, todo es más fácil.

_ Lo siento… Pero ella me interrumpe.

 

_ He oído que está haciendo grandes cosas. Ella levanta una ceja delicada. ¿Ha salido todo como lo tenías planeado?

 

Asiento con la cabeza. _ Sí, más o menos.

 

Ella sonríe. ¡Te lo dije! Sabía que ibas a ser grande, Christian. Siempre lo haces bien. Eres una persona muy especial.

 

Yo frunzo el ceño. No me gusta hablar así con ella. Me hace sentir… incómodo. _ Tengo un buen equipo ahora. Eso ayuda.

 

_ ¡Qué humilde de tu parte!

 

Se está riendo de mí y no puedo dejar de darle una sonrisa triste. Se siente bien hablar con alguien que sabe todos mis secretos, mis defectos, mis limitaciones. Ella es la única.

Me relajo y le hablo acerca de SIC y sobre mis planes para la nueva empresa.

 

_ ¿Sabes?, realmente deberías cambiarle el nombre, dice casualmente.

 

_ ¿Qué?

_ Ponerle Grey Independent Communications. Que el mundo sepa que tú estás  llegando. Ella se encoge de hombros. _ Yo lo haría.

 

El pensamiento cruzó por mi mente y lo rechacé, pero como ella dice que yo hago las cosas bien, ¿por qué no? Y ya me veo con la idea: GIC.

El camarero vuelve con una segunda botella de vino Chablis. Es demasiado atento con Elena y me hace enojar. Elena me sonríe. Ella sabe que yo sé que ella sabe. Ella lo ve todo.

Al terminar la comida siento que de nuevo el equilibrio se va de mí, la ira pulsando a través de mí. ¡Mierda! Tengo que controlar esto. Elena me sorprende por completo con la siguiente pregunta.

 

_ Así que, ¿cuándo vamos a reanudar tu entrenamiento?

 

_ ¿Qué quieres decir?

 

_ Tú formación para Dominante. Nosotros la hemos interrumpido.

 

Fijo la mirada en ella y una sensación similar a la repugnancia que me enerva comienza. _ Yo… yo no pienso en ti más así, Elena. Su sorpresa y disgusto son evidentes.

 

_ ¿Ah?

 

Trago y cierro los ojos. _ Al verte  en el hospital… así toda destrozada. No quiero ser responsable de nada de eso. Nunca más.

 

Ella suspira. _ No fuiste el responsable Christian. No fue tu culpa, lo que sucedió fue  inevitable. Y… no fuiste el único… tenía más diversión.

 

Me ha sorprendido y con una sonrisa cruel juega con sus labios. Pensé que lo que había sentido… lo que todavía siento por ella… era  amor. Pero al verla así, jugando conmigo, burlándose de mí, no siento nada, sino ira.

 

_ ¿Te he sorprendido, Christian?, Se ríe.

 

_ Sí, me sorprendiste, pero eso es todo.

 

_ ¿Todo? ¿En serio?

 

_ No habrá más… entrenamiento, Elena. De ningún tipo.

 

Hay una pausa, antes de que ella se echa hacia atrás y dice: Ya veo. ¿Has conocido a alguien más?

 

No quisiera decirle, este realmente no es de su problema de mierda, pero la honestidad con Elena es un hábito.

_ No. Traté en un club pero  no funcionó.

 

_ Así que… ¿qué sigue? Un hombre como tú tiene necesidades, Christian.

 

Me encojo de hombros. La verdad es que no lo sé. No he tenido tiempo para pensar realmente en ello. Corro todas las mañanas y por la noche y trabajo mucho. No he tenido tiempo para nada más. Pero sólo oírla decir las palabras pone a mi polla en un endurecimiento en contra de mi voluntad. Ella siempre ha sido capaz de hacerme esto, desde el primer momento que la conocí.

 

Ella sonríe. _ Bueno, todavía puedo ser capaz de ayudarte, Christian. Un amigo mío… de la comunidad ha puesto en marcha un nuevo servicio para las personas con nuestros gustos especializados. Es discreto, todos los miembros son sólo por invitación y, por un precio razonable, puede hacer presentaciones. ¿Qué te parece?

 

Estoy sorprendido e intrigado. _ Cuéntame más.

 

En el momento en que yo llamo al camarero para pedir la cuenta, me siento entusiasmado por la oferta de Elena. Bien podría ser la respuesta a mi problema, aunque hasta esta noche, yo apenas estaba consciente de que había algo que faltaba en mi vida.

Yo pago y estoy de pie para ayudar a Elena con su abrigo antes de recordar la razón por la que estábamos reunidos esta noche.

 

_ Esto es para ti.

 

Ella se ve contenta, y luego se sorprende cuando le entrego un sobre. Ella lee la cifra en el cheque que acabo de darle y sus ojos se abren con una  sorpresa.

 

_ ¡Así que mucho!

 

Me encojo de hombros. _ Son los cien mil dólares que me prestaste, más los intereses, además de algo que… estamos a mano ahora Elena, no te debo nada.

 

Ella me mira a los ojos. _ Entiendo, Christian. Gracias por la cena. Tenemos que hacerlo de nuevo en algún momento, como amigos.

 

_ Sí, me gustaría. Cuídate, Elena.

 

_ Oh, por cierto. Feliz cumpleaños para mañana.

 

Ella me besa brevemente y se va.

 

¡Mierda otro cumpleaños!  Odio los cumpleaños.

 

≈≈≈≈

 

_ ¡No seas tan gruñón, Christian! me grita Mía. Te va a encantar la sorpresa que tenemos planeado.

 

_ No me gustan las sorpresas, le respondo, con sinceridad.

 

Mi familia ha insistido en venirme a buscar. Elliot con aire de suficiencia se negó a decirme qué está pasando. Bastardo. Y él no está aquí. Hemos quedado en tomarnos unas copas esta noche y hoy todo el día con mi familia. No tengo ni idea de a dónde me llevan lo que me irrita.

Así que estoy intrigado y sorprendido al ver que hemos llegado a un sitio que se parece a una zona industrial abandonada. Un letrero dice Sociedad de Planeo de Seattle.

 

_ ¡Sorpresa!, Grita Mía. ¡Hemos reservado para ti una lección de vuelo! ¡Te va a encantar, ya sé que sí!

 

No puedo evitar sonreír ante su entusiasmo y suena un poco frío.

 

Una hora más tarde me han dado una introducción, una charla de seguridad y estoy atado a un planeador que parece que ha visto días mejores. Pero no me importa porque tengo una maldita sonrisa enorme estampada en la cara a medida que volamos a través del campo.

 

La sensación es indescriptible, mientras nos deslizamos sobre los campos y puedo ver la ciudad a la distancia. Nunca me he sentido tan libre, excepto tal vez cuando he estado navegando solo. Mi maestro me habla a través de los controles y me permite tomar el timón, explicando acerca de la velocidad del viento, la temperatura, el ascenso y el descenso. El tiempo pasó tan rápido, no puedo creer que terminó  cuando me dijeron que ya había transcurrido la hora y que teníamos que volver a la pista de aterrizaje.

 

Mía llega corriendo y se lanza sobre mí.

 

_ ¿Cómo te fue, Christian? ¿Te gusta? ¿Lo volverías a hacer?

 

Le beso la parte superior de la cabeza. _ ¡Sorprendente! Sólo fue… simplemente ¡increíble!

 

Ella sonríe y me abraza fuertemente.

 

_ Mamá y papá van a estar tan felices, dice en voz baja.

 

¿Feliz? ¿Es así como me siento? No sé. Pero sí sé que voy a hacer esto otra vez. Y pronto.

 

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