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Capítulo 11

 

Grey Comunicaciones Independientes fue lanzada hoy, o más bien SIC fue rebautizado. Se siente jodidamente bien tener la empresa a mi nombre.

Sí, sí, un gigantesco ego de mierda, pero tiene un propósito más allá de eso, es mi tarjeta de presentación en el mundo de los negocios. He tenido al equipo de marketing trabajando horas extras  para obtener todo para el lanzamiento: página web, los foros empresariales con actualizaciones, nuevo logotipo, declaración de misión, todas las habituales tonterías que son tan necesarias. Todo lo  jodidamente importante es asegurarse de que todo el personal esté trabajando por y para el mismo objetivo y que los clientes sepan lo que somos y lo que representamos, lo que yo represento.

Y mientras tanto, he comprado tranquilamente la empresa número dos, un fabricante de teléfonos celulares pequeño, pero interesante. Su marketing está francamente jodido, casi del siglo pasado, pero aun así ellos tienen buenas ventas porque tienen un buen producto. Sus gastos generales, sin embargo, son demasiado altos y el gasto está fuera de control. Están perdiendo dinero todos los meses. He perdido la cuenta de los negocios que he leído que están cerca del paredón porque olvidaron el mantra clave: las ventas son vanidad, el beneficio es el rey. Si tú no tienes beneficio, es posible que también hagas las maletas y vuelvas  a casa y te sitúes en la fila del desempleo laboral. Así que compré Teléfonos Celulares WA por un buen precio, por la  nada despreciable cantidad de cinco millones de dólares. Pero mi plan de negocios dice que en seis meses, va a estar dándome  un beneficio anual neto de 1,9 millones de dólares. ¡A por todas! ¡Teléfonos Celulares Grey! Sí, sí, esto me hace sonreír y eso no ocurre a menudo. No tengo tiempo.

He salido con Elliot un par de veces a tomar algo durante el último mes y  le he prometido a  Mía  que la llevaré al teatro Alvin Ailey American Dance durante el fin de semana. Lo hacemos todos los años por su cumpleaños. La llevo a cenar a la ciudad, y entonces vamos a ver un espectáculo. Yo prefiero ópera, pero a ella le gusta mejor el baile. Lo que sea, en realidad tengo que reconocer que no le puedo negar nada.

Aparte de eso, he estado trabajando y tengo un par de carreras por día. Tengo que encontrar un club de King boxing   cerca de donde yo vivo, o tal vez cerca de la oficina sería mejor, porque realmente siento la necesidad de sacar algo de mierda a alguien, y el personal está fuera de los límites. Piedad. Doy las gracias a mi buena estrella que encontré a Ros: ella sabe lo que está haciendo y puede seguir el ritmo. Ella se quedará en GIC mientras yo pongo  al límite a  los nuevos empleados para que este todo en orden. ¡Ojalá pudiera follar!  Pero no puedo pensar en ese sentido: no he tenido tiempo de hacer nada para encontrar un sitio donde me pueda formar como  dominante, y no he respondido a la oferta de Elena. Necesito un poco de espacio… de ella.

Cuando pienso en ella, que es a menudo, me la imagino tirada en la cama de un hospital, sabiendo que yo fui el responsable, al menos en una parte. Linc tiene mucho que responder, pero Elena no quiere que yo lo toque. Voy a respetar sus deseos, pero si le pone un dedo encima otra vez, no seré responsable de mis acciones.

Sospecho que ella todavía quiere  ser sumisa para mí y es  muy tentador,  pero  sé que no es una buena idea. Es mejor que nos quedemos como amigos, sí eso es lo que somos. Mi cabeza está tan jodida, que es difícil pensar.

Mamá ha estado sugiriendo que debería encontrar un nuevo terapeuta para hablar  de toda mi mierda. No necesito un maldito psiquiatra, necesito una sumisa de mierda. Esa es toda la terapia que necesito. Y, como si la llamara con el pensamiento, Elena me manda un mensaje de texto:

* Tengo una  propuesta para ti. ¿Estás libre este fin de semana? *

 

En realidad no. Yo trabajo. Todo el tiempo. Pero estoy intrigado, ella sabía que iba a ser así.

Llego a casa,  o más bien vuelvo al apartamento que veo durante unas horas cada noche y comienzo a sentir sudores por querer correr. Yo quiero trabajar, pero tengo que correr. Pero en primer lugar llamo a Elena.

 

_ Hola, Christian, ¿vistes mi mensaje entonces?

 

_ Obviamente, de lo contrario no te llamaría.

 

_ ¡No seas tan quisquilloso! Tengo algo que podría interesarte.

 

_ Estoy escuchando. Cristo, a ella le gusta tirar de la cuerda.

 

_ Un amigo de un amigo está organizando una fiesta especial en una casa privada cerca de Olympia. Todo muy discreto. Creo que el anfitrión es un juez de distrito. Pensé que podrías disfrutar de jugar un par de escenas, como un Dominante, por supuesto, si estás disponible. Ya he firmado, como Dominatriz, naturalmente.

Tengo muchas ganas de decir que sí, pero tengo mucho trabajo que hacer. Mis necesidades y las necesidad de otros parecen mutuamente excluyentes, lo que importa es que Elena tal vez tenga una solución.

_ Tal vez. ¿Cuándo tenemos que  ir?

 

_ La gente va a llegar a lo largo de la tarde del sábado. Habrá una cena buffet, muy civilizado, y entonces la gente sólo… hace lo que es natural. Ella se ríe con un sonido claro y chillón. Por supuesto podemos salir en cualquier momento, aunque creo que la mayoría  alargará la estancia hasta el desayuno o para el postre, en función de su resistencia y punto de vista. Nunca tuvimos un problema con la resistencia, ¿verdad, Christian?

Sé que está burlándose de mí, pero no me importa. La idea es realmente atractiva, a excepción de lo de quedarse a desayunar. Yo lo que no quiero es ver a mi sumisa en la mesa del desayuno. Aunque una follada por la mañana es muy interesante.

 

_ Estoy esperando una respuesta, Christian, tú sabes que no me gusta esperar.

 

No tengo  que pensar mucho eso. _ Ok, voy, pero no cuentes con el  desayuno.

 

_ Me gusta mucho lo del desayuno, me da un apetito… mmm  como bien recordarás, Christian.

 

_ Estoy demasiado ocupado para ponerme a follar por el teléfono Elena. Te recogeré a las seis.

 

_ No, Christian. Voy a recogerte a las 6:30pm. Voy a estar en la ciudad en busca de lugares para montar  un posible salón de  belleza. Supongo que prefieres que te recoja en tu apartamento.

 

_ No. Vamos en mi coche o lo olvidas.

 

_ ¡Oh, Christian! ¿Estás tratando de darme órdenes? Eso es tan dulce.

 

_ Vete a la mierda, Elena.

 

_ No seas un gruñón, Christian, no te conviene. Bien. Voy a estar en tu apartamento a las 6:30 pm y te puedes ir en tu coche. ¿Feliz?

 

_ Deliro…

 

Cuelgo, irritado pero excitado, también. Ahora yo realmente necesito salir a correr.

Hay algo que me gusta acerca de correr por la noche, cuando las calles se vacían y voy moviéndome en silencio. Paso por oficinas y tiendas, por charcos de luz, brillando como joyas. Trato de no ver mi imagen en las ventanas, pero cuando lo hago me parece un pálido reflejo de una persona. Se siente como si ese es el verdadero yo, una sombra que viaja  a través de la oscuridad. Me gusta sentirme invisible. Gran parte de mi vida he tenido a la gente encima de mí, tratando de analizarme, preguntándome por qué estoy tan jodido y que lo bello del envase no coincide con la fealdad interior.

Veía que mi familia me observaba mientras tocaba el piano y mi mente estaba en otra parte.  Mi madre me mira  y su expresión es tan triste que no puedo soportar la idea de verla. Sé que hay amor en esa mirada, pero es sólo porque ella no sabe quién es el verdadero yo. Ella no puede ver nunca el verdadero yo: sería como romperla. A veces pienso que mi papá siente de alguna manera algo de mi oscuridad, hay una mirada de duda en sus ojos, como si lo  viera. Tal vez es la diferencia entre sus dos profesiones: mamá quiere remendar a la gente rota como yo y papá quiere saber cómo trabaja la  mente de los que ella remienda. Si supiera cómo trabaja mi mente, él nunca querría hablar conmigo otra vez. Yo no lo culpo. Tengo cincuenta tonos de mierda y no quiero arrastrar a mi familia a mi oscuridad. Ellos se merecen algo mejor que yo. A lo mejor… cuando pueda conseguir un mejor negocio, entonces… tal vez, puedo merecer su amor. Es una posibilidad muy remota. Sé que no  merezco nada.

Corro hasta que mi cerebro se adormece. Los policías por aquí están acostumbrados a verme tarde en la noche, o tal vez es temprano en la mañana. A mí no me molesta. Me pararon  un par de veces cuando me mudé a mi apartamento. Ahora sólo me ignoran: otro loco que no puede dormir. Sí, eso es correcto.

 

Sábado

 

He estado trabajando en casa todo el día, salvo por un breve entrenamiento antes y me he comprado un juego de pesas libres para usar en el apartamento. Sólo estoy pensando en tomar una ducha y estar listo cuando zumba el intercomunicador. Sólo son las 17:45. Elena ha llegado jodidamente temprano. Me pone furioso.

 

_ ¿Qué?

 

_ ¡Saludos hermanito! La  voz de Elliot suena metálica a través del altavoz barato.

 

_ ¿Qué quieres Elliot?

 

_ Entrar, para empezar.

 

Suspiro, pero pulso el botón de entrada de todos modos. Puedo oírle reírse por las escaleras. ¿Qué es lo que quiere?

 

_ Oye, hermanito. ¿Cómo lo llevas?  ¡Cristo habla como un menor de mierda a veces!

 

_ ¿Qué es lo que quieres, Elliot?

 

_ ¿La verdad? Mamá me envió a verte. Nadie ha oído hablar de ti durante semanas.

 

_ No es cierto, yo voy a llevar a  Mía al ballet por su cumpleaños mañana. Yo le envié mensajes de texto.

Él pone los ojos en blanco. _ Sí, mamá quería ver la evidencia de un cuerpo. Así que aquí estoy.

_ Genial. Ya me has visto. Estoy ocupado.

 

_ No seas una puta de mierda Christian. Mamá y papá están preocupados por ti.

 

_ ¡Oh, por el amor de Dios! ¡Estoy bien! He estado trabajando, manejando un negocio. Ya lo sabes. Tengo que emplear muchas horas. Lo miro con enojo. Levanta las manos en un gesto conciliador.

 

_ Sí, yo sé, como es todo. Pero puro trabajo y nada de entretenimiento hace que te haga un tonto del culo. Vamos, te llevo a tomar una copa.

 

_ Ya oíste lo que dije, Elliot. Estoy ocupado. Da la casualidad de que voy a salir y tengo que estar listo.

 

_ ¿Ah, sí? ¿A dónde vas? ¿Con quién?

 

Elliot es tan jodidamente curioso.

 

_ A ninguna parte que te importe,  y con nadie que tú sepas. Mi respuesta es concisa.

 

Quiere seguir discutiendo conmigo, pero lo piensa mejor.

 

Se muerde el labio. _ Mamá me pidió que te recuerde… para estar seguro. No me mires así, solo estoy pasando en el mensaje. Ella me hizo prometer y tuerce los ojos y se calla.

Yo sé lo que piensan mis padres. Que estoy en mal camino, que tengo mala conducta, que estoy tomando riesgos, gracias a la carta de mierda que le envió a mi papá la Profesora Mathers. Bueno o malo, puede ser cierto, tal vez.

 

_ Ya no digas más nada Elliot.  Estoy bien, ya me viste, ahora, ¿por favor te puedes ir  a la mierda?

 

_ Eres un idiota a veces, ¿lo sabías?

 

_ Sí. Lo sé. Lo siento.

 

_ Lo que sea. Le dije a mamá que me vendría a ver el cadáver, trabajo hecho. Adiós.

Más cierto de lo que piensas hermano, yo soy un hombre muerto caminando.

Sus pasos resuenan bajando la escalera y oigo el golpe de la puerta de abajo. Sí, tengo que mantenerlos alejados. No pueden saber la verdad sobre mí.

Me apresuro a la ducha, Elena estará aquí pronto. Mi cabello todavía está húmedo y  no he hecho más que ponerme unos pantalones vaqueros cuando el intercomunicador zumba de nuevo.

 

_ Buenas noches, Christian. No es que llegué tarde. ¿Tienes lista la palabra de seguridad ya?

 

_ Elena. Eres tan divertida como siempre. En realidad, te acabas de perder ver a Elliot. Gracias a Dios. Ya estoy listo.

 

_ Yo quiero mucho a Elliot.

 

Sí, sí. Todo el mundo ama a Elliot. ¿Por qué no iban a hacerlo? No tiene cincuenta tonos de mierda.

Ignoro el  comentario de Elena. Yo sé que ella está tratando de fastidiarme, yo no sé por qué. Bueno, la verdad es que lo sé, porque ella puede, porque le gusta verme enojado.

El camino hasta Olympia dura poco más de una hora. Elena está encantada con los sitios de salón que ha visto en Seattle y se ha comprometido a hacerse cargo del contrato de arrendamiento de una unidad en el distrito Escala. Es un área que es muy adinerada y de moda: un buen lugar para ella. No me importaría vivir allí un día, de hecho, pienso hacerlo.

Las instrucciones que se le ha dado es llevarnos a una tranquila calle lateral y luego por un desvío hacia la carretera cerrada, enmarcado por antiguos cedros. A un cuarto de milla de la carretera, una casa señorial sale a la vista. Su diseño clásico y proporciones Georgianas son agradables. Y en cuanto a la configuración, es hermosa, tranquila y majestuosa, como si toda la finca pertenece a un pueblo inglés de otro siglo. Apenas es el escenario de lo que va a suceder en el interior. La yuxtaposición me atrae.

Y ahora estamos aquí, siento la anticipación acumulada en mí y sé que Elena  siente lo mismo. Reconozco el brillo en sus ojos, el tensado de los músculos abdominales. Sí, ya sé que se ven bien.

Una mujer elegante en sus finales de los años cincuenta nos abre la puerta. Ella lleva un vestido de noche y diamantes reales en el cuello y las orejas.

 

_ ¡Elena, querida! ¡Qué maravilloso verte! ¿Y este es… tu amigo?

 

_ Beatriz, ¡tú me ves con buenos ojos!  Él es Christian.

 

_ Buenas noches, Christian. Qué bueno conocerte. Por favor, llámame Bea.

 

_ Bea, es muy amable de su parte invitarme. ¡Esto es tan raro! Y ella me ofrece una copa de jerez de  mierda que podría morirse de la risa.

 

_ De ninguna manera, pasen. Hemos dado a nuestra camarera la noche libre, estoy seguro de que lo entienden.

 

_ ¡Querida Bea, por supuesto! dice Elena con una sonrisa.

 

Ella nos conduce a donde presumiblemente se encuentra el comedor, con excepción de la mesa ha sido empujada a un lado y sacó las sillas. En lugar de los cubiertos, la mesa de comedor se ha puesto, si ese es el término correcto, con una interesante elección de floggers, bastones, látigos, cadenas, esposas, grilletes, barras de separación y juguetes de diferentes formas, tamaños, colores y texturas. Hmm, interesante. Veo a varias de mis armas preferidas en la pantalla. Con sólo mirarlos y pensar en cómo podría utilizarlos hace que mi polla dé una contracción con anticipación. Sí, esto es lo que necesito, lo que me he  estado perdiendo.

Cuento a diecisiete adultos, sin incluir a nuestra anfitriona, Elena y yo. Soy la persona más joven en aproximadamente una década, pero eso no me molesta. Hay hombres y mujeres de casi todas las edades, forma, tamaño y color. Es un cuadro interesante y desvío mi mirada para  ver quiénes son los dominantes y quienes son los sumisos. Pero lo curioso y que es realmente jodido, es que cada uno se vistió con ropa de esclavitud.  Excepto la anfitriona. Probablemente ella optó por usar un vestido en el caso de que algún repartidor de DHL se presentara y le diera un infarto. Hay canapés a la disposición en un aparador  junto con el vino tinto y blanco, champagne y una selección de licores.

 

_ Todo mundo, dice nuestra anfitriona, conozcan a Elena y Christian, ellos se unirá esta noche  a la fiesta.  Bueno, estamos todos aquí, por favor, no duden en mezclarse  y sírvanse las bebidas.

 

Ella toma a Elena por el codo, ¿Te quieres cambiar en algo más apropiado, Elena, querida?

Elena sonríe con frialdad. Me gustaría mucho encontrar un compañero de juegos, Bea.

Puedo ver que Beatriz no le agrada, pero es lo suficientemente inteligente como para no discutir con Elena.

 

_ Por supuesto, Elena, a tu gusto. ¿Christian una bebida, tal vez?

 

_ Gracias, Beatriz. Un vino blanco, por favor.

 

Me sirve una copa de Viognier. No está mal, aunque un poco florido para mi gusto. Holst Marte está sonando en el fondo, alguien tiene un sentido del humor.

 

_ Bueno Christian, estamos encantados de tenerte aquí, de hecho tengo bastantes ganas de tenerte aquí para mí, canta nuestra anfitriona.

 

Ella levanta su mano hacia mi pecho y doy un paso en retroceso. Veo sorpresa y confusión en su cara.

 

_ ¿Hay algún problema?

 

_ Prefiero no ser tocado, a menos que yo lo diga.

 

_ ¡Qué emocionante! Estaré pendiente la próxima vez.

 

Ella se aleja y va a hablar con otra persona y yo puedo ver a Elena mirarme con diversión. Ella es la única que alguna vez me ha tocado. A mí nunca me gustó, siempre lo hizo para castigarme y seguro como que la mierda es marrón  que no tengo que  tolerarlo ahora.

Al otro lado de la elegante habitación hay una mujer de unos 40 años que me llama la atención. Ella es de mediana estatura, con una figura completa, curvilínea, un vestido tipo vendaje con secciones recortadas y halagadoras sus curvas. Pero lo que me atrae es el largo cabello color caoba que se cierne sobre uno de sus hombros. Me gustaría agarrar el pelo alrededor de mi muñeca y tirar  duro. Cruzo la habitación, sin romper el contacto visual.

 

_ Hola, es bueno conocer a alguien nuevo, dice en voz baja. Soy Siobhan… y tú eres Christian.

 

_ Buenas noches, Siobhan.

 

_ ¿Te estás divirtiendo?

 

_ Todavía no, pero espero hacerlo pronto.

 

Ella se ríe en voz baja. Eres impaciente, pero me gusta. No sé quién eres, pero puedo ver lo que eres. ¿Te gustaría ver mi habitación?

 

_ Sí, me gustaría, Siobhan.

 

Somos la primera pareja en dejar el comedor, pero otros no están muy lejos y vienen detrás de nosotros, es como si una cuerda de perlas se ha roto. O tal vez somos cerdos, con las perlas siendo lanzadas delante de nosotros. Sí, eso me gusta más, por el bien de  follar.

Yo agarro una selección  de herramientas de la mesa a medida que nos vamos.

Siobhan me lleva por una escalera amplia y en una zona de galerías hacia un conjunto de habitaciones. Ella abre la puerta. La luz es suave, silenciada, la sala  como un útero, primera habitación que veo en este estilo. De hecho, aparte de que hay una cama, vestida con sedosas sábanas negras, no se parece en nada a un dormitorio. Mosquetones colgando de una esquina y un conjunto de forma de cuadrícula de carriles atraviesan el techo. Me gusta muchísimo.

 

_ Arrodíllate. Junto a la puerta. Se da la vuelta, sorprendida por el sonido de mi voz.

 

_ Te dije que te  arrodilles. No lo voy a repetir otra vez.  Inmediatamente  hace lo que se le dice.

 

_ No me mires. Sus ojos se caen al suelo. No me gusta que la gente me mire.

 

Me quito la chaqueta, los zapatos y los calcetines, y luego quito  mis gemelos y saco mi camisa blanca. Ya estoy poniéndome duro, han pasado semanas, pero quiero saborear el momento. Camino hacia ella, con los pies en silencio sobre la gruesa alfombra.

_ Levántate. Ella usa la pared para subir torpemente y ponerse en pie.

 

_ Date la vuelta.

 

Poco a poco bajo la cremallera de su vestido, respirando el aroma de su cabello. Un escalofrío recorre todo su cuerpo.

 

_ Sshhh… Silencio…

 

Deslizo el vestido por sus hombros, pasando mis dedos por su espalda, luego dejo posar el  vestido hasta el suelo. Lleva medias panties, que no me gustan. Estoy decepcionado, son medias que tapan hasta su culo y me gusta ver las bragas en un cuerpo húmedo y caliente. Se las quito y me arrodillo detrás de ella y paso mi lengua suavemente por las nalgas, manteniendo sus caderas firmemente en mis manos. Su piel está caliente, seca y agradable al tacto.

 

_ ¿Cuáles son tus Palabras de seguridad, Siobhan?

 

_ Am… Ámbar, ella balbucea  y rojo. Señor.

 

_ Bien. ¿Límites duros?

 

_ Fisting, señor.

_ ¿Algo más?

 

_ No, señor.

 

_ Bueno.

 

Tengo la intención de tomarme mi tiempo. Vamos a ver hasta dónde puedo tomar a la  deliciosa Siobhan. En primer lugar tengo que tener su aprobación.

 

_ Te voy a encadenar a la pared, Siobhan, y luego te voy a conocer.

 

_ Sí, señor.

 

_ Levanta tu mano derecha.

 

Ella la levanta y  sujeto el brazalete de cuero alrededor de su muñeca. Cuando sujeto la izquierda  me relajo, ella no puede tocarme  ahora. Pero yo no quiero que ella me mire.

 

_ Cierra los ojos.

 

Me molesta no haber traído un pañuelo de seda para enmascararla. Es una pieza que debo tener siempre conmigo, me da el control y me irrita no haberme preparado.

Poco a poco  deslizo mis dedos por su cuello, sus pechos, su vientre, los muslos, las pantorrillas y los pies. Ella lleva demasiado perfume, enmascarando su olor natural.

Me siento con las piernas cruzadas en el suelo y la miro, pensando si debo o no asegurar sus tobillos, también. Tal vez más tarde. Es evidente que no puede soportar la tensión que se está construyendo, porque se atreve a arriesgarse y echar un  vistazo hacia abajo.

 

_ ¡Dios mío, Siobhan, parece que voy a tener que castigarte! ¿No?

 

Su respuesta es un susurro ronco. Sí, señor, he sido muy mala.

Le doy un palmetazo en el muslo por lo que sube la vista mirando a la pared. Su cuerpo está temblando y su respiración superficial y rápida. Realmente es jodido así.

Yo paseo hacia la abundancia de juguetes y tomo mi tiempo para seleccionar un número del implemento. Estoy tan jodidamente duro ahora, cada vez es más incómodo. Pero, yo no quiero precipitarme,  tenemos toda la noche, después de todo… o todo el tiempo que dure.

¿Quiero una caña? ¿Un látigo de siete colas?  Hmm. Muchas opciones. Voy por el látigo. No he usado uno de estos desde hace tiempo, no quiero perder la costumbre. Arrastro las hojas por la espalda y veo su estremecimiento de excitación, entonces le doy duro cerca de la cabeza y veo su arco de la espalda reflexivamente. No, así no, necesito  música. Hay un reproductor de CD en la sala, me pregunto qué pistas tendrá.

Tomo un CD y lo volteo,  ¡ah!, sí, Ryuichi Sakamoto, Soledad, perfecto: sensual, lento, se adapta a mi estado de ánimo. Me puse a jugar y pasear por Siobhan que está prácticamente temblando de deseo y necesidad. Me cubro con su bobina de pelo brillante, marrón alrededor de mi muñeca izquierda y, por fin, empiezo a trabajar con el látigo dragón, mirándola a su vez caliente, aclarar la piel dorada bajo mi caricia. Pronto ella está gimiendo, casi lloriqueando, el sonido me enciende a lo grande y puede que ella esté  cerca. ¡Oh, no, dulce Siobhan, todavía no!

Me detengo de pronto y le tiemblan las piernas. Vago de vuelta a la mesa de delicias. Oh, sí, cuentas de lubricación anal, sí, eso va a estar muy bien, gracias.

 

_ Esto es para ti, dulce Siobhan, porque has sido una buena chica, creo que te mereces un premio.

 

Lenta y sensualmente le lubrico su culo glorioso e inserto las cuentas. Las ajusto ligeramente y ella se corre inmediatamente. ¡Mierda! ¡Amateur maldito error! me he olvidado de que era poco probable que ella tuviera el mismo control que Elena.  Por cómo se comporta, ella piensa que fue planeado, pero estoy irritado conmigo mismo.

Me quito mis jeans y comienzo a disfrutar de la libertad de estar sin ropa. Me doy cuenta de que las piernas de Siobhan están temblando.

 

_ Oh, Siobhan, creo que vamos a tener que empezar a trabajar. Decido ser amable y dejar que se arrodille para recuperarse. Pero no por mucho tiempo.

 

_ Pon tus manos detrás de tu espalda.

 

Ella levanta la vista, desconcertada, todavía jadeando.

 

_ Manos. No voy a decirlo de nuevo.

 

Obedientemente, ella hace lo que se le dice y en un minuto le ato las manos.  Me aseguro de agarrar su cabeza firmemente, estoy de pie delante de ella.

 

_ Me toca a mí, Siobhan. Estoy seguro de que sabes lo que debes hacer.

 

Tentativamente al principio, pero ganando confianza después, ella comienza a mover su boca sobre mi erección. No es garganta profunda, pero tampoco es mala. La tensión y el estrés de las últimas semanas comienzan a caer. Sí, esto es lo que necesito. Tomo su cabeza con las manos y flexiono las caderas. Ella gime suavemente, el sonido es intoxicante. Ella empieza a trabajar más duro y  cierro los ojos dejando que el flujo de sensaciones pase a través de mí, como el mercurio líquido, circulando por mis venas. Finalmente me dejo ir y descanso mis manos sobre sus hombros hasta que mi respiración se hace más lenta.

 

_ Muy bien, Siobhan. Ahora, creo que me gustaría ver tu culo dulce doblado sobre la cama.

 

Yo la ayudo y ella me mira con asombro. ¿Más? Señor…

_ Oh, sí, Siobhan, siempre quiero más.

 

Suavemente, se coloca sobre la cama y paso mis manos sobre su culo rosado. Entonces me arrodillo detrás de ella y paso mis manos entre sus muslos. Ella es hermosa y está mojada y con las cuentas en su culo el pensamiento es un afrodisíaco. Oh, sí más, quiero más, la quiero penetrar duro.

La pongo a tono de nuevo, voy a mis jeans y sacó un condón del bolsillo, deslizándolo a lo largo de mi longitud. Entonces me levanto y me coloco detrás de ella. Le beso la nuca de su cuello y me estrelló contra ella: ella dice en voz alta, un grito sin palabras.

 

_ ¡Esto va a ser duro y rápido, nena!

 

Ella gime y aumento la velocidad, cambio el ángulo ligeramente para tocar su punto G, hasta sentir que está apretando a mi alrededor, cuando siento que viene su orgasmo, saco las cuentas con una sacudida repentina y su respuesta es feroz y el impulso que llevo me empuja sobre mi borde y me derramo completo dentro de ella,  caigo encima de su espalda, saciado, al menos por ahora.

Salgo de ella y le deshago los puños. Ella no se mueve. Yo la levanto y la siento, estoy de rodillas detrás de ella en la cama, frotándole los músculos de los hombros rígidos, ella mueve su cuello y parpadea somnolienta, ronroneando mientras mis dedos la masajean. Entonces le tiendo en la cama y la arropo con la sábana, se queda dormida al instante.

 

Estoy contento de encontrar que la habitación tiene un baño con ducha. Me siento relajado bajo el flujo de agua caliente corriendo por mi espalda y pensar en las últimas semanas. Esta noche ha estado bien, pero no me quiero perder el tiempo conduciendo hasta la casa de un rico hijo de puta. Y no me gusta que otra persona esté al mando. Lo ideal es que consiga mi propia sumisa. Voy a tener que hablar con Elena sobre el servicio que mencionó hace unas semanas. Esa podría ser la respuesta.

Siobhan está despierta y me mira, acurrucada como un gato, con los ojos brillando en la tenue luz.

 

_ ¡Eso fue realmente espectacular, Christian de  verdad! ¿Dónde has estado toda mi vida?  que no sea en la escuela, por supuesto, ella se ríe suavemente, no veo nada divertido en su comentario. ¿Cuándo puedo volver a verte? Muy pronto, espero, me dice.

 

Su pregunta me sorprende.

 

_ Yo no lo creo, Siobhan. Ella se ve decepcionada.

 

_ ¿Por qué no?

 

Me encojo de hombros. Eso realmente no es su problema de mierda. Termino de vestirme, me pongo los gemelos, y salgo de la habitación, cerrando la puerta detrás de mí despacito. La música de piano de Sakamoto sigue ondeando a través de la habitación.

Mientras camino por el pasillo, oigo los sonidos de las otras parejas en las distintas etapas de la liberación orgásmica. Es bastante desagradable; oír la excitación de los demás no hace nada en mí. No, definitivamente el sexo en grupo no es lo mío. Voy a tener que hacer otros arreglos.

El comedor está vacío. Me pregunto cuánto tiempo tendré que esperar a Elena. La sensación es molesta, yo odio la espera. Como alguno de los canapés y encuentro una jarra de agua mineral con gas. Realmente me gustaría una copa, pero yo no voy a ser tan estúpido como para beber y conducir. Aborrezco las personas que toman esos riesgos tontos.

Me parece una primera edición de ensayos de Lamb situadas a un lado y me encuentro tirado en otro mundo. Una hora más tarde, la puerta del comedor se abre y aparece finalmente Elena.

 

_ ¿Hola, Christian, lo has pasando bien?

 

_ No estuvo mal, pero estoy listo para salir. ¿Y tú?

 

_ Mmm, tampoco estuvo malo. Creo que voy a tomar una copa de champán antes de irnos. Uno queda sediento, ¿no te parece?

 

Domingo

 

Voy a la casa de mis padres y apenas he salido del coche cuando Mía rebota hacia mí.

 

_ ¡Christian! ¡Estoy muy enojada contigo! y se lanza hacia mí.

 

No puedo evitar reírme mientras la capturo y la abrazo brevemente.

 

_ ¿Estás lista para salir? ¡Tenemos una cita, creo!

 

Ella me pone mala cara, dándole un aspecto más joven de unos 15 Años ¿No vas a venir por lo menos y decir ‘hola’ a mamá y a papá?

 

_ Está bien, pero tendrá que ser rápido o no tendremos tiempo para comer antes del espectáculo.

 

Ella toma mi mano y tira de mí hacia la sala de estar. Mamá lleva unos pantalones y una camisa de gran tamaño.

 

_ ¡Christian! ¿Cómo estás, cariño? Elliot dice que has estado muy ocupado.

 

¡Capullo de  Elliot!

 

_ Sí, muy ocupado. ¿Cómo estás, mamá?

 

Ella me besa suavemente en la mejilla y sé que le gustaría abrazarme. Me tenso de nuevo. De repente me acuerdo de Elena y la casa de campo y de la noche pasada. Yo no merezco el amor de mi madre. Ella no debería tener un hijo como yo, ni siquiera un hijo adoptivo, ella no se lo merece. No soporto que me toquen y sean contaminados por todo lo que soy. Ella es demasiado buena, demasiado pura. Siento un dolor cuando parpadeo y la miro, es un dolor sordo que descansa en mi corazón marchito. Entonces papá está de pie frente a mí, con la mano extendida. Sacudo la mano brevemente.

 

_ Papá.

 

_ Me alegro de verte, hijo. Hay un silencio amargo.

 

_ Debemos irnos, Mía, o llegaremos tarde.

 

Ella asiente con la cabeza con tristeza y los besa y dice adiós a los dos.  Inmediatamente me volteo y doy una zancada larga.

 

_ ¿Por qué estás tan enojado con mamá y papá?, dice Mía, con los ojos llenos de lágrimas. ¿Cómo le puedo explicar? No puedo. No puedo. Eso es todo lo que hay.

 

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1 Comment Post a comment
  1. 12/18/2013

    Pobre Christian! 😦

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